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Santo Toribio se hermana con Jerusalén y ya es Lugar Santo

El obispo de Santander, Arturo Ros, y el Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, firmaron este lunes el acuerdo con el Santo Sepulcro, que lleva al monasterio lebaniego una reliquia del Calvario y une sus viernes de Cuaresma a los de Jerusalén.

El monasterio que custodia el mayor fragmento conservado de la Cruz de Cristo y la basílica levantada donde esa cruz fue clavada han quedado unidos este lunes por escrito. En la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, ante cientos de fieles y peregrinos, el obispo de Santander, monseñor Arturo Ros, y el Custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Ielpo, OFM, han rubricado el hermanamiento entre el Santo Sepulcro y Santo Toribio de Liébana.

«Hoy es un día muy importante para Santo Toribio», ha resumido Ielpo, que ha definido el acuerdo como «un vínculo muy profundo entre la diócesis de Santander, especialmente este santuario de Santo Toribio, y el lugar de la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo».

Una reliquia del Calvario para Liébana

El gesto que mejor materializa el acuerdo ha llegado en el intercambio de regalos. El Custodio ha donado al monasterio una reliquia del Gólgota, que fieles y peregrinos podrán venerar junto al Lignum Crucis. «Así, este monasterio se convierte en un Lugar Santo», ha afirmado. A ello se suma otro compromiso adquirido con la firma, como es la unión de los viernes de Cuaresma de Santo Toribio y de Jerusalén, algo que «nos hace sentir una única iglesia detrás del Señor».

En sentido inverso, Ielpo ha recibido una imagen de la Virgen Bien Aparecida, patrona de la diócesis, un cheque con una aportación económica para las obras de la Custodia y varios libros sobre Santo Toribio y el Año Lebaniego.

Peregrinos que son sustento

El Custodio ha insistido también en las consecuencias materiales del vínculo para los cristianos de Tierra Santa. Ha recordado que en Belén el 75 % trabajaba en el turismo religioso y ha advertido de que la peregrinación «marcará la ayuda a personas que llevan 5 años sin trabajo». «El retorno de los peregrinos contribuirá al desarrollo», ha asegurado.

Ha apuntado también al valor cultural del acuerdo, que «permite a los fieles de esta diócesis mantener un vínculo más intenso con aquella tierra». «No se puede amar lo que no se conoce», ha señalado.

El tercer efecto lo ha formulado en clave de esperanza. «Hoy, más que nunca, los cristianos de Tierra Santa tienen necesidad de no sentirse olvidados». «Con el hermanamiento podremos afrontar la fatiga, el dolor, el cansancio, la guerra, sabiendo que no estamos solos. Que están los hermanos que nos miran, que se interesan por nosotros, que construyen vínculos de amistad muy profundos. Esto nos da fuerza para continuar con nuestra misión en Tierra Santa», ha concluido.

«Poner a Santo Toribio en el mapa del mundo»

Monseñor Ros ha hablado de un día «muy significativo para todos nosotros, los que tenemos un amor sincero por Santo Toribio y por la Cruz», y ha confesado el gozo especial que le produce «poner a Santo Toribio en el mapa del mundo». El obispo ha enlazado el hermanamiento con la tradición jubilar lebaniega. «Cada año Santo, cuando abrimos la puerta del Perdón, la atravesamos con el sentido de regenerarnos interiormente».

Tras la firma, el Lignum Crucis ha salido en procesión bajo palio, portado por el obispo, que ha presidido la Eucaristía. La homilía ha corrido a cargo del Custodio, que ha vuelto sobre los dos santuarios unidos: «Dos lugares lejanos, pero unidos por un mismo misterio: el misterio de la Cruz, el misterio de un amor que llega hasta el final».

«Vosotros custodiáis una preciosa reliquia del madero de la Cruz. En Jerusalén, custodiamos el lugar donde aquella Cruz fue levantada», ha dicho. «Pero ambos estamos llamados, sobre todo, a custodiar y anunciar el significado de la Cruz».

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