En la Misa de apertura del año académico de las Universidades Pontificias, el Pontífice ha pedido cultivar el sentido crítico, no descuidar a los pobres y convertir la investigación en una misión comunitaria
Ante la comunidad universitaria congregada en la Basílica de San Pedro, el papa León XIV ha presidido la celebración eucarística de inauguración del nuevo año académico, con un discurso centrado en la búsqueda compartida de la verdad, la razón crítica y la defensa de la humanidad íntima frente a la aceleración tecnológica. En su homilía, el Santo Padre ha instado a profesores, investigadores y estudiantes a superar el individualismo académico, recalcando que el estudio debe concebirse como un servicio y una misión eclesial.
Así las cosas, el Pontífice ha comenzado subrayando que el inicio del curso debe ser un verdadero acontecimiento para la Iglesia, y no un simple reinicio de tareas de investigación o lectura. En este sentido, ha remarcado la importancia del trabajo comunitario, pues «ninguno enseñará, estudiará, investigará solo para sí mismo, sino con los demás, para los demás y, sobre todo, con el Señor y para el Señor».
Apoyándose en la Carta a los Gálatas, el Papa ha destacado que la inteligencia resulta determinante tanto para la fe como para la misión. Al analizar la actitud firme del apóstol Pablo ante los desvíos doctrinales de su época, ha explicado que su tono encendido constituye un llamamiento al sentido crítico, recordando que «en cualquier época no faltan falsos maestros que dirigen el sentimiento religioso de no pocos creyentes a los propios intereses, animándolos a menudo a radicalizar algún aspecto de la enseñanza recibida, en detrimento de la totalidad».
León XIV ha advertido asimismo contra la tentación de vivir la experiencia creyente como un entusiasmo irracional o ciego, recordando que «no se trata de verse “fascinados” o “encantados”». Por el contrario, ha sugerido que «la razón, preguntarse y preguntar, a la luz de la Palabra de Dios y de la Tradición de la Iglesia, son parte esencial del camino de fe».
Al abordar el papel del conocimiento en la sociedad contemporánea, el Santo Padre ha contrapuesto la memoria humana a la mera acumulación digital. La inteligencia, ha afirmado, debe hacer memoria «no simplemente volcando datos, como incluso lo hace un algoritmo más rápido que nosotros, sino recordando las experiencias vividas, con las resonancias que solo el alma humana puede encontrar».
Para evitar que «la rutina, las ambiciones, las rivalidades» desgasten el dinamismo inicial y dejen a los hombres «enjutos y débiles, irascibles y tristes», el Papa ha hecho un enérgico llamamiento a velar por la vida interior: «¡Custodien su corazón! Ya sean estudiantes, investigadores o docentes, custodien su corazón para que cada edad y responsabilidad sean vividas con la señal del Espíritu».
De este modo, en un pasaje dedicado a la responsabilidad social de la ciencia y la teología, León XIV ha llamado a no aislar la investigación de la realidad concreta: «Lleven la vida al estudio y el estudio a la vida, según la lógica de la Encarnación», pidiendo también que no pierdan de vista a los marginados: «No se olviden de los pobres, que a veces son como aquel amigo inoportuno, que viene a llamar por la noche».
Haciendo referencia a Magnifica humanitas, el Pontífice ha abordado el impacto de las nuevas tecnologías sobre la mente humana y la dispersión del saber. Ante estos desafíos, ha reafirmado que «es necesario promover una verdadera higiene de la atención: ritmos que incluyan silencio, estudio reflexivo, lectura, análisis ponderado…», pues «sin estos elementos, la libertad interior puede verse comprometida».
Finalmente, el Papa ha motivado a los alumnos a aprovechar la riqueza cultural y humana que ofrecen las facultades romanas, a las que ha calificado como una encrucijada de saberes y tradiciones. Recordando a los universitarios que en sus aulas «está presente el mundo entero» con jóvenes de los cinco continentes, les ha propuesto ir más allá del mero contacto académico. «No se limiten a sentarse al lado: encuéntrense, hablen entre ustedes, escúchense, cuéntense sus experiencias de Iglesia, recen juntos, compartan momentos de ocio y hagan nacer amistades que les acompañarán durante toda la vida», ha concluido.






