Bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión», el director nacional, José María Calderón, la veterana misionera Mari Carmen Gutiérrez y el abogado Carlos Bobillo defienden el valor de la vocación
La sede nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) en Madrid ha acogido esta mañana la presentación oficial del Domund 2026, con motivo del centenario de la instauración del Domingo Mundial de las Misiones (1926-2026). Bajo el lema mundial fijado por el papa León XIV, «Uno en Cristo, unidos en la misión», el evento ha reunido varios testimonios vivos de la Iglesia: la fidelidad de casi seis décadas en África de una religiosa veterana y el paso adelante de un joven laico a punto de partir como el primer misionero ad gentes del movimiento Hakuna.
El director nacional de OMP en España, José María Calderón, ha abierto el acto recordando que esta edición de 2026 es especialmente significativa, al cumplirse 100 años desde que el papa Pío XI instituyera esta jornada en 1926. Calderón ha subrayado que la conmemoración busca recordar a cada bautizado su responsabilidad indispensable en la tarea evangelizadora: «Todos tenemos un papel que cumplir en la tarea misionera de la Iglesia. No es indiferente que nosotros recemos y pongamos la posibilidad de apoyar con nuestro esfuerzo, con nuestra oración, con nuestros sacrificios y también con nuestra ayuda económica».
De este modo, el director de OMP se ha mostrado contundente en la rueda de prensa sobre la tentación de replegarse ante la escasez vocacional: «Si los cristianos de España nos tomáramos en serio nuestra vocación cristiana y nuestra vocación misionera y apostólica aquí en nuestro territorio, España sería otra».
El momento más emotivo de la mañana lo ha protagonizado la hermana Mari Carmen Gutiérrez Rivas, misionera de Cristo Jesús de 85 años. Llegó a la República Democrática del Congo en 1969 y ha dedicado 58 años de vida misionera entre el Congo y el Chad, colaborando en la formación de novicias, la pastoral escolar, la atención a niños desnutridos y la primera evangelización.
La religiosa ha recordado cómo nació su vocación cuando apenas era una niña: «La misión me había cogido el corazón ya a los 7 años. Cuando me enteré de que había gente que no conocía a Jesús ni a Dios, aquello me pareció que no estaba bien. Me enteré de que había misioneros y dije: “Ah, yo seré misionera”. Una decisión que no cambié jamás en mi vida».
Tras rememorar sus vivencias en zonas de primera evangelización en el Chad, Gutiérrez ha visto con sus propios ojos que «el Evangelio es verdaderamente buena noticia». Aunque, actualmente, la religiosa se recupera en España de una fractura en el brazo, ha dejado clara su determinación entre las sonrisas de los presentes: «Tengo este brazo que se me ha roto, pero en cuanto esto se arregle… ¡adiós! Me voy a África, que es a quien pertenezco». De hecho, interrumpió al propio Calderón durante su presentación para matizar: «Ya tengo las maletas hechas».
Preguntada sobre el secreto de su perseverancia durante más de medio siglo, Gutiérrez se ha mostrado categórica: «Dios no me ha fallado nunca. Yo creo que la vida misionera es la cosa más bonita que existe. Y si volviera a nacer, haría exactamente lo mismo». Además, ha recordado que su labor se realiza en representación de toda la comunidad: «Yo siento que voy también en nombre de la Iglesia española, en nombre de los demás, de los que no pueden ir pero desearían ir. Me siento feliz, y no vuelvo allí porque soy fiel, sino porque Dios es fiel conmigo».
El contrapunto de juventud, así las cosas, lo ha puesto Carlos Bobillo, abogado y economista nacido en 1987. Tras una trayectoria profesional convencional y habiendo trabajado en Bruselas y Madrid, sus viajes casuales a Burundi terminaron por transformar su vida hasta decidir instalarse allí definitivamente como el primer misionero ad gentes de Hakuna. Bobillo ha iniciado su intervención manifestando su pequeñez ante la trayectoria de la religiosa: «Yo me siento muy pequeño al lado de estos testimonios, sobre todo Mari Carmen. ¿Qué cuento yo ahora, que soy un pequeño aprendiz?».
El joven ha relatado cómo llegó por primera vez a África procedente de una familia atea y sin fe: «Llegué sin creer en Dios desde una mentalidad de que yo era autosuficiente, que sabía los problemas que tenía esta gente y las soluciones, e iba a cambiar el mundo rápido». Sin embargo, la realidad de Burundi desmontó sus esquemas: «Rápidamente te das cuenta de que esa pobreza material se transfigura en una riqueza espiritual muy grande».
Esa experiencia reconfiguró sus prioridades y su sentido de la vida: «Ves que hay una felicidad en la entrega y empiezas a recibir una paz y una alegría que te sobrepasa y dices: esto no viene de mí». Al reflexionar sobre la animación misionera en la sociedad actual, Bobillo coincidió en que el envío empieza en el propio entorno: «En España hace falta… todos estamos llamados a la misión, pero la misión no es un billete de avión, la misión empieza aquí mismo».
La rueda de prensa ha servido para detallar el calendario del Domund 2026, cuya jornada central de colecta y oración se celebrará en todas las parroquias el próximo domingo 18 de octubre. Entre las actividades destacadas figuran el «Domund al descubierto» en la diócesis de Vitoria —en homenaje a don Ángel Sagarmínaga, primer director nacional de OMP—, el pregón en la Catedral Vieja pronunciado por el exfutbolista Óscar de Marcos, y la entrega de los premios Pauline Jaricot y Paolo Manna. Todo un despliegue para recordar, un siglo después, que la Iglesia sigue estando unida en la misión.





