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La catedral de Toledo abre la Puerta Santa e inicia su primer año jubilar en sus ocho siglos de historia

El arzobispo Francisco Cerro inauguró este domingo el jubileo con motivo del octavo centenario del templo. Se prolongará hasta el 24 de octubre de 2027 con misa jubilar diaria, un itinerario por cuatro capillas y una carta pastoral que relee la historia de la Iglesia toledana

El arzobispo de Toledo y primado de España, Francisco Cerro Chaves, atravesó este domingo en solitario la Puerta de Reyes de la Catedral Primada y dejó abierto así el primer Año Jubilar en la historia del templo. El Jubileo, que el papa León XIV concedió a petición del propio arzobispo, conmemora los ochocientos años de la colocación de la primera piedra de la catedral gótica, el 14 de agosto de 1226, y arrancó en la solemnidad de la Dedicación de la Santa Iglesia Catedral. Se clausurará el 24 de octubre de 2027.

La jornada comenzó con una procesión desde la Sacristía en la que tomaron parte los obispos concelebrantes, el Cabildo Primado, sacerdotes, miembros del Consejo Pastoral, alumnos de los seminarios diocesanos y las autoridades asistentes. El cortejo salió por la Puerta Llana hacia el Arzobispado, donde el arzobispo se revistió con los ornamentos litúrgicos e inició los ritos de apertura antes de dirigirse al atrio de la catedral. Tras él cruzaron la Puerta Santa los obispos y el resto de participantes, que recorrieron ya por el interior del templo el itinerario jubilar hasta el altar mayor, donde se celebró la eucaristía inaugural.

Ocho siglos leídos en clave de presente

La apertura vino acompañada de una carta pastoral firmada por el arzobispo y por su obispo auxiliar, Francisco César García Magán, dirigida a sacerdotes, consagrados y laicos de la archidiócesis bajo el título «Dios ha puesto su morada entre nosotros». Buena parte del documento repasa la historia de la Iglesia en Toledo, desde el obispo Melancio, que firmó las actas del concilio de Elvira a comienzos del siglo IV, hasta los arzobispos más recientes, y recuerda que Rodrigo Jiménez de Rada concibió la catedral gótica como acción de gracias tras la victoria de las Navas de Tolosa en 1212.

Los obispos advierten, sin embargo, de que mirar atrás no basta. «La consideración de la historia, con sus efemérides, no puede ser una banalidad narcisista ni un nostálgico estancamiento», escriben, antes de subrayar que «nuestra catedral no está muerta, no es un recuerdo de un hermoso pasado, es un organismo vivo e integrado en nuestra sociedad». La carta identifica en esa historia varios rasgos de la espiritualidad toledana, entre ellos la devoción mariana, la piedad eucarística, el impulso misionero, la caridad y la comunión con el Papa, y los propone como punto de partida para la renovación de la diócesis.

Por eso piden vivir este año de gracia «tanto personalmente, renovando cada cual su propósito de santificación, como comunitariamente», y lo vinculan expresamente al Sínodo que la diócesis tiene en marcha, con el deseo de «hacer del XXVI Sínodo Diocesano, que estamos celebrando, una auténtica experiencia de conversión pastoral en todas nuestras comunidades». El título de primado, añaden, no es motivo de orgullo sino de responsabilidad, ya que «no estamos aquí para vanagloriarnos, sino para dar el treinta, el sesenta o el ciento por uno».

Los prelados invitan a todos a «celebrar este 800 año jubilar de la catedral como un gran signo de comunión» y cierran el texto con el deseo de «que este Jubileo y nuestro XXVI Sínodo Diocesano nos revitalicen, desde nuestras profundas raíces, para ser una Iglesia todo comunión, todo misión, para gloria de Dios y de su Santísima Madre». La carta incluye como apéndice el mensaje que León XIV dirigió a la archidiócesis el pasado diciembre, en el que el Papa expresaba su deseo de que el Año Jubilar fuera «un tiempo de gracia, perdón y misericordia».

Misa diaria y un recorrido por cuatro capillas

A partir de ahora la catedral celebrará cada día una misa jubilar, a las 11:00 de lunes a sábado y a las 12:00 los domingos, y la Puerta de Reyes se abrirá como Puerta Santa media hora antes de cada celebración. Los peregrinos podrán hacer por su cuenta, con la ayuda de un díptico, un itinerario que tras la Puerta Santa pasa por la capilla de la Descensión, la capilla Bautismal y la de San Pedro, y termina en la capilla de la Virgen del Sagrario, pensado para recorrer las distintas etapas de la experiencia jubilar, de la renovación de la fe y la reconciliación a la eucaristía.

Quienes peregrinen al templo podrán obtener la indulgencia plenaria en las condiciones habituales que establece la Iglesia, que incluyen confesarse, comulgar, rezar por las intenciones del Papa y mantener una disposición sincera de conversión. A lo largo del año la catedral acogerá también peregrinaciones de arciprestazgos, hermandades, colegios y comunidades religiosas, además de jornadas jubilares dedicadas a las distintas realidades eclesiales.

El Jubileo tendrá también una dimensión caritativa. La carta pastoral recuerda que la catedral destina parte de sus recursos a la archidiócesis para que los ingresos que genera la visita religiosa y cultural a la catedral, «sirvan también para sostener la acción caritativa y social de nuestra Iglesia», y entre las obras de misericordia que se proponen para este año figura, como gesto concreto, la ayuda al Hogar 2000 de Cáritas Diocesana de Toledo.

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