“¿Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Lc 18,14)
- La parábola del fariseo y el publicano no ha perdido actualidad. ¿Dónde vemos reflejadas hoy las actitudes que ellos representan?
- Es evidente que esas actitudes se manifiestan en las personas. ¿No se encuentran también en colectivos sociales y políticos?
- ¿Se puede decir que las oraciones del fariseo y del publicano reflejan algunos tipos de oración que conocemos?
- ¿Cómo juzgamos nosotros ese proverbio que recuerda Jesús sobre la altivez de los que se enaltecen y la humildad de los que se humillan?
- ¿En nuestra sociedad, cuáles son los motivos por los que generalmente se ensalza a las personas y a los grupos sociales, políticos o religiosos?
- ¿En este tiempo, es más apropiado decir que las personas se humillan a sí mismas o que son humilladas por otras personas o por las instituciones?
- Sabiendo que el Hijo de Dios se humilló a sí mismo hasta la muerte, y muerte de cruz, ¿estoy yo dispuesto a aceptar con paz la humillación?







