“No tentarás al Señor, tu Dios” (Lc 4, 12)
- Con mucha frecuencia hoy se hace broma y se ridiculiza la tentación ¿A qué se debe esa tendencia de nuestra cultura?
- ¿Cuáles son las tentaciones más habituales y más escandalosas en nuestra sociedad?
- ¿Qué consecuencias están desencadenando esas tentaciones, en la familia en el trabajo, en la política, en la información?
- ¿Qué habría que hacer para tratar de superar las tentaciones que nos alejan de la palabra de Dios?
- ¿Es posible educar a los demás -jóvenes o adultos- para que descubran las malas tentaciones y las superen?
- ¿Y qué hacer cuando las tentaciones no solo afectan a las personas, sino a las estructuras y a los pueblos?
- ¿Y yo me doy cuenta de lo que pido cuando ruego al Padre celestial que no me deje caer en la tentación?







