Entrevistamos al presidente de la Agrupación de Cofradías, sobre el sentido y los preparativos de este acontecimiento, que se celebrará el próximo 27 de septiembre en la ciudad cordobesa
Lucena vivirá el próximo 27 de septiembre la Procesión Magna Pasionista «Lucena Vive la Pasión», con motivo del Año Jubilar de la Esperanza que la Iglesia Católica celebra este año 2025. Durante más de seis horas, un cortejo de 18 pasos de 17 cofradías, con imágenes del siglo XVI al XXI, recorrerá la ciudad en orden cronológico de la Pasión. Será una oportunidad para descubrir una Semana Santa declarada de Interés Turístico de Andalucía, cuya seña de identidad es la Santería, declarada Bien de Interés Cultural. Además, se podrá conocer su patrimonio sonoro —tambor y torralbo— y el cortejo estará acompañado por prestigiosas bandas, como Cigarreras, Redención, Virgen de los Reyes, Servitas y la Banda de Música de Lucena. La primera Carrera Oficial de la historia, con 550 metros y epicentro en la Plaza Nueva, dispondrá de 1.853 asientos. Con 1.300 participantes y salida desde ocho templos, la Magna se presenta como escaparate para la Declaración de Interés Turístico Nacional de la Semana Santa lucentina.
Hablamos con Antonio Díaz, presidente de la Agrupación de Cofradías de Lucena, sobre el sentido y los preparativos de este acontecimiento.
—El próximo 27 de septiembre Lucena celebrará su primera Procesión Magna Pasionista, coincidiendo además con el Año Jubilar de la Esperanza. ¿Qué significado tiene para la ciudad y para la Agrupación de Cofradías vivir un acontecimiento así?
—La Magna es, ante todo, un acto de fe. Para Lucena supone situarse en el corazón de la Iglesia que peregrina en este Año Jubilar, ofreciendo al mundo un testimonio público de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Para la Agrupación es la culminación de muchos años de entrega en defensa de un patrimonio que no es solo artístico o cultural, sino esencialmente religioso: nuestra Semana Santa y, de manera particular, la santería, recientemente declarada Bien de Interés Cultural, que expresa cómo un pueblo reza con el cuerpo y se entrega en comunión a través de sus hombros. La santería es el modo, único en el mundo, de procesionar los pasos en Lucena sobre el hombro, a cara descubierta y al ritmo del tambor.
—Una celebración de esta magnitud solo es posible desde la comunión. ¿Cómo ha sido la coordinación entre hermandades, instituciones y entidades para lograr este fruto eclesial?
—La Comisión Organizadora lleva dos años trabajando junto a la Agrupación de Cofradías de Lucena, además del Ayuntamiento y representantes del mundo cofrade y santero. La respuesta de las 17 hermandades pasionistas y de la patrona, María Santísima de Araceli, ha sido ejemplar: más de 1.300 personas integrarán el cortejo. Cada hermandad aporta su patrimonio sagrado y sus cuadrillas de santeros; las instituciones garantizan la logística y la seguridad; y nosotros hemos buscado la armonía necesaria para que todo fluya. Ha sido un verdadero ejercicio de sinodalidad: caminar juntos para dar testimonio de la fe.
—Habrá momentos que quedarán grabados en el alma de los fieles. ¿Cuáles considera que serán los más conmovedores?
—Son muchos los instantes que se recordarán como oración hecha imagen: María Santísima de Araceli presidiendo desde San Mateo como Madre y Reina; los 18 pasos recorriendo la Plaza Nueva en orden cronológico de la Pasión del Señor; el sonido profundo del tambor y el torralbo marcando el caminar de los santeros; y la contemplación de imágenes que abarcan desde el siglo XVI hasta nuestros días, reunidas por primera vez en un mismo cortejo. Todo ello nos recuerda que la santería no es un simple estilo de portar nuestras imágenes, sino una auténtica liturgia en movimiento. Conviene subrayar que su fuerza no reside únicamente en lo estético o devocional, sino que la riqueza antropológica, etnográfica y social trasciende los días de Semana Santa, convirtiendo esta tradición en una realidad viva, durante todo el año, capaz de modelar la vida comunitaria de nuestra ciudad y de dar forma a las relaciones humanas, al tejido asociativo y a la identidad misma de Lucena.
—La Semana Santa de Lucena fue declarada Fiesta de Interés Turístico de Andalucía en 2003 y su santería ha sido reconocida como Bien de Interés Cultural. ¿Qué papel juega la Magna en el camino hacia el reconocimiento nacional?
—La Magna es el mejor testimonio de lo que somos. Nos permite mostrar al mundo una tradición centenaria, un modo único de vivir la Pasión del Señor con un rito que no existe en ningún otro lugar, un patrimonio artístico y devocional de gran valor, y la entrega de un pueblo que hace de su fe un modo de vida. Todo ello es un paso firme para que nuestra Semana Santa alcance la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, pero, sobre todo, es una ocasión para anunciar el Evangelio con la belleza de nuestras tradiciones.
—Una procesión de esta envergadura necesita muchos recursos. ¿Con qué apoyos cuentan y cómo se ha unido la comunidad cristiana en este esfuerzo?
—Contamos con el patrocinio del Ayuntamiento de Lucena y de la Diputación de Córdoba, pero, sobre todo, con el esfuerzo inmenso de nuestras hermandades y de tantos voluntarios que lo hacen posible. Y lo más hermoso: la recaudación de las 1.853 sillas de la Plaza Nueva se destinará íntegramente a Cáritas Parroquiales. La caridad da sentido pleno a la celebración, recordándonos que toda manifestación de fe ha de traducirse en obras de misericordia.
—La Magna estrena en Lucena la primera Carrera Oficial. ¿Cómo se ha diseñado y qué acogida está teniendo?
—Se ha preparado un recorrido de 550 metros, con epicentro en la Plaza Nueva, que permitirá un mayor orden y lucimiento de los pasos. Allí se ubican las 1.853 localidades, con un proceso de reserva que ya supera el 70% de ocupación. Es una novedad absoluta en Lucena, pero creemos que ayudará a vivir el desfile con un espíritu de recogimiento y respeto, como merece una catequesis visual de la Pasión del Señor.
—La agenda previa también incluye celebraciones litúrgicas importantes. ¿Qué momentos destacaría como preparación espiritual para la Magna?
—Desde el domingo día 21 se celebrarán los traslados de las tres imágenes que no procesionan desde sus sedes canónicas, por cuestiones organizativas, además de María Santísima de Araceli, patrona de Lucena que desciende desde el Real Santuario de Aras para vivir este acontecimiento histórico junto a su pueblo. El resto de imágenes partirán desde sus sedes el día de la Magna. Pero, sobre todo, el viernes 26 viviremos la Solemne Misa Jubilar en San Mateo, presidida por nuestro obispo y con la participación de la Coral Lucentina que interpretará Missa Secunda Pontificalis de Lorenzo Perosi. Esa Eucaristía será el momento de mayor preparación espiritual, porque la procesión no es fin en sí misma: nace de la liturgia y nos conduce a ella. Además, los templos permanecerán abiertos para la contemplación y la oración ante los pasos entronizados.
—También han puesto mucho empeño en la difusión de este acontecimiento. ¿Qué pretenden con esta labor?
—La comunicación —con una nueva web, una revista Torralbo especial, carteles, desplegables y un spot patrocinado por Diputación— no tiene un fin propagandístico, sino evangelizador. Queremos que, quien venga a Lucena, entienda de antemano cómo es nuestra Semana Santa, con la santería como valor diferenciador, y que es la expresión de una fe vivida y compartida. Habrá cobertura de medios locales, regionales y nacionales, porque nuestro objetivo no es solo dar a conocer un evento, sino dar testimonio de la fe de un pueblo.
—A pocos días de la cita, ¿qué elementos prácticos quedan por concretar para que la procesión sea un verdadero acontecimiento de gracia?
—Estamos ultimando los aspectos técnicos para que todo transcurra con seguridad y recogimiento. El Plan de Seguridad contempla accesos controlados, salidas de evacuación y sectores reservados para personas con movilidad reducida. Además, estarán presentes voluntarios de Protección Civil, vigilantes privados, voluntarios, Policía Local, Nacional y servicios sanitarios. Todo se ha diseñado para que el próximo 27 de septiembre, Lucena viva con serenidad un día histórico en el que la fe sea celebrada sin obstáculos. Sin duda, será un revulsivo económico para hostelería, comercio y turismo, pero lo verdaderamente esencial es que miles de personas vendrán a vivir una experiencia de fe, a descubrir una ciudad que se abre con hospitalidad y a participar de una manifestación de religiosidad popular que evangeliza por sí misma.
—Finalmente, ¿qué mensaje desea transmitir a los lucentinos y a todos los visitantes que acudan a vivir la Magna Pasionista?
—Les invito a vivir la Magna con corazón orante. No será un desfile más, sino una catequesis en la calle, un anuncio público de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo en el marco del Año Jubilar. Lucena abre sus templos y sus calles para proclamar la fe y la esperanza. La santería, nuestro patrimonio artístico y devocional, y la hospitalidad de nuestra gente serán un medio para que todos experimenten el amor de Dios. Que la Magna sea un tiempo de gracia, conversión y alegría compartida en Cristo.
Más información: www.semanasantalucena.com








