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Ascensión Romero sobre Carmen Hernández: «Sus pilares fueron el amor a Cristo y la vocación misionera»

La integrante del equipo internacional del Camino Neocatecumenal participa en la presentación de los libros Corazón indiviso y La sierva de Dios Carmen Hernández, ambos editados por la Biblioteca de Autores Cristianos

Recién llegada de una convivencia larga, Ascensión Romero, miembro del equipo responsable internacional del Camino Neocatecumenal, participó este martes en la presentación de dos libros sobre Carmen Hernández, su predecesora y navarra como ella. Se trata de Corazón indiviso. Misión y virginidad en Carmen Hernández y La sierva de Dios Carmen Hernández. Su vida y misión en 50 preguntas. El atrio de la parroquia Santa Catalina Labouré de Madrid se llenó para la ocasión, en la que también participaron los autores de las obras: Josefina Ramón, Charlie Metola e Isabel Banderas.

Los pilares de la vida de Carmen Hernández

Tras reconocer que acercase a la vida de Carmen «siempre toca el alma», ha destacado los dos pilares que han permanecido a lo largo de toda su existencia, dos constantes: el amor a Cristo y la vocación misionera.

En primer lugar, Romero ha recordado que, siendo muy joven, se levantaba muy temprano para hacer una hora de oración, luego participaba de la Eucaristía y, ya por la noche, volvía a retirar para otra hora dedicada a rezar.

La misión siempre fue central en su vida. Siempre sintió una llamada a la evangelización y a las misiones, a hacer una obra en la Iglesia. Tenía como ejemplo a san Francisco Javier que, como ha dicho Romero, «era la fe, la aventura y el entusiasmo».

La vida de misión y oración ya la pudo poner en práctica con las Misioneras de Cristo Jesús, precisamente en Navarra. Durante el noviciado fue enviada a los pueblos de navarra, con otra hermana, sin dinero y con la necesidad de pedir acogida. Es, ha continuado, «la raíz o la base de lo que luego serían los itinerantes y el mandarlos sin bolsa ni dinero a anunciar el Evangelio».

Durante su intervención, también ha destacado otro tema recurrente en la predicación de Carmen Hernández: la gratuidad. Porque ella tenía claro que es Dios quien hace todo.

La kénosis de Carmen Hernández

Pero en la vida de Carmen también hay dolor. En primer lugar, las resistencias de su familia, especialmente de su padre, para que abrace una vida entregada a Dios, pero luego es el rechazo en las Misioneras de Cristo Jesús. Ascensión Romero recordó la paz con la que vivió esos momentos, como escribe en sus diarios: «Jesús, ya lo has oído, no me admiten a los votos. Mi mano está en la tuya. Voy con los ojos cerrados a donde tú quieras. Amor mío, Jesús, te amo. Nadie nos podrá separar».

Los pobres

Tras dejar la congregación, siente un gran deseo de estar con los más pobres, de llevarles el Evangelio. De hecho, se va a trabajar a las fábricas para encontrarse con ellos, pero no sabe cómo llevar a cabo esta misión.

Hasta que se encuentra con Kiko Argüello y tras visitar las barracas y ver cómo rezan los pobres, ve realmente que Jesucristo actúa entre ellos. «Esta experiencia le toca profundamente el alma y se queda en la comunidad, aunque su decisión no será confirmada hasta que aparece el arzobispo Casimiro Morcillo y se queda impresionado de ver a aquellos pobres, cómo rezan y cómo viven…», agregó.

El Bautismo

Romero concluyó con otro aspecto que recordaba Carmen Hernández: que en el cristianismo no hay más compromiso que el Bautismo. Y, al hilo de esta cuestión, concluyó su intervención con una cita de la sierva de Dios: «El cristianismo no lo alcanza nadie ni con la coherencia ni con la buena voluntad. La resurrección de Jesucristo sobre pasa toda posibilidad de un humanismo o de una fuerza del hombre. Nadie puede alcanzar por sus fuerzas la resurrección. Por eso es gratis».

Misión y virginidad en Carmen Hernández

Josefina Ramón, autora de Corazón indiviso, reconoció el objetivo del libro es mostrar todo lo que ha hecho Carmen Hernández en favor de las mujeres, de la evangelización y de la virginidad, en el fondo, «da a conocer quién es la mujer».

Para Ramón, siguiendo las tesis de Carmen, la mujer tiene la posibilidad de participar en la paternidad de Dios y, por tanto, es imagen de él. «El cuerpo de la mujer anuncia el cielo, que somos creados para la vida eterna», dijo. Y añadió que por este motivo sufre persecución.

El mensaje para los jóvenes

Por su parte, Charlie Metola e Isabel Banderas presentaron La sierva de Dios Carmen Hernández, un texto que, a través de 50 preguntas, cuentan la vida de esta mujer, además de algunos aspectos del Camino Neocatecumenal.

Está pensado, fundamentalmente, para que el mensaje de Carmen llegue a las generaciones más jóvenes. «Queríamos un libro distinto, que fuera fácil de leer, con preguntas y respuestas sencillas», explica Banderas.

Ella quiso contar una anécdota de Carmen, la respuesta que le da a su padre cuando este le ofrece dinero para los pobres para que abandonase la idea de hacerse presente entre ellos: «Tengo algo que tiene menos gente, y es la fe, la predicación del Evangelio y la paz. Y para ello necesito bajarme de condición social. […] La pobreza y el trabajo pobre es una necesidad para mí».

La BAC, casa de todos

En la mesa de intervinientes también se sentó el director de la Biblioteca de Autores Cristianos, Juan Carlos García Domene, que, tras recordar la trayectoria de la editorial al servicio de la Iglesia, reafirmó que «quiere ser casa de todos». De hecho, es referente para congregaciones religiosas, pero también para movimientos y grupos con distintos carismas.

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