Los prelados de las diócesis andaluzas apelan en un comunicado conjunto a la responsabilidad ciudadana ante la cita electoral del 17 de mayo, subrayando que el sufragio es un deber moral para edificar una sociedad más justa.
A las puertas de las próximas elecciones al Parlamento autonómico, los Obispos del Sur de España han hecho público un comunicado en el que ofrecen orientaciones basadas en la Doctrina Social de la Iglesia para ayudar a discernir el voto de los fieles y de la sociedad en general. Subrayan que la participación en las urnas no es solo un derecho civil, sino un compromiso ético ineludible. Según exponen en el texto, el ejercicio del voto es un «deber moral que contribuye a la construcción de la sociedad en la que vivimos», insistiendo en que los católicos no deben quedar al margen de la tarea de edificar un mundo más humano.
En el comunicado, los obispos valoran la labor de quienes se dedican a la gestión pública con honestidad. No obstante, hacen un llamamiento explícito a la clase política para evitar la polarización y la instrumentalización de la fe. Al respecto, solicitan a los políticos «que no se instrumentalicen aspectos de la vida religiosa con fines partidistas o ideológicos y a los políticos católicos que no se inhiban de su identidad en la responsabilidad pública».
El texto hace especial hincapié en que la fe no debe confundirse con ninguna ideología ni proyecto político cerrado. Por ello, piden a los votantes un ejercicio de discernimiento que sea fiel a la comunión eclesial y detallan los pilares que deben guiar este juicio crítico. «Estos principios implican la defensa de la dignidad de toda persona; el respeto a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural; el reconocimiento y apoyo a la familia, fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer, y abierta a la vida».
Por otra parte, la nota no olvida las problemáticas sociales actuales, mencionando la necesidad de garantizar el derecho a la vivienda y la libertad educativa. También subrayan la importancia de la hospitalidad, describiendo la acogida al inmigrante «como exigencia del respeto a la dignidad de toda persona humana y sus derechos» como un punto clave en el contexto actual.








