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Los cinco acentos del cardenal Bustillo para los sacerdotes de Madrid

El obispo de Ajaccio ofreció la primera ponencia de la asamblea presbiteral Convivium

El obispo de Ajaccio, el cardenal Francisco Javier Bustillo, ha sido el encargado de pronunciar la ponencia de apertura de Convivium, la asamblea presbiteral que reúne a más de 1.200 sacerdotes de la archidiócesis de Madrid para dos jornadas de comunión y celebración.

El purpurado ha recordado que el Evangelio debe ser siempre la brújula, pues nos saca de las burbujas, al tiempo que ha alertado ante el riesgo de que los sacerdotes sean solo mantenedores de un sistema eclesiástico.

Ha dicho también que la vocación sacerdotal en el contexto actual está llamada a ser fiel y fecunda, y ha asegurado que Dios protege ante el miedo y la pereza. En este sentido, ha ofrecido cinco acentos para ayudar a reflexionar a los sacerdotes sobre su misión.

Hombres auténticos

El obispo de Ajaccio ha reivindicado la alegría y la pasión en la misión de los sacerdotes: «La unción es el motor». Ha preguntado si en un día a día lleno de urgencias, de reuniones, de cosas que hacer, la vida está llena o vacía. Y ha advertido ante la tiranía de la mirada social y eclesial, que busca solo la admiración de los demás.

Ponerse en marcha

En segundo lugar, ha reivindicado la creatividad y la audacia que, ha explicado, en algunos momentos es más importante que el conocimiento. «Hay que dejar los caminos grandes para descubrir los senderos pequeños», ha dicho, reivindicando la aventura, siempre según el Espíritu Santo.

Este ponerse en marcha es especialmente urgente, pues el mundo de hoy tiene «hambre y sed de vidas auténticas, de vidas mejores, de orientación». «El mundo de la fe está ahí. La fe cristiana vive todavía. Lo sagrado nunca ha desaparecido ni nunca desaparecerá», ha subrayado.

Por ello, ha destacado que los sacerdotes pueden ser ese colirio que ayude a los hombres a ver de forma diferente. En este sentido, ha repetido, es fundamental que «la audacia y la creatividad se impongan al fatalismo y la pereza».

Dar de comer

El sacerdote, ha continuado el cardenal Bustillo, tiene que pasar de la gestión a la visión, a integrar en su vocación cambios, a vivir entre el Viernes Santo y el Domingo de Pascua. El ejemplo es Jesús, que arriesga, «dejando atrás el siempre se ha hecho así». «Jesús construye una mentalidad nueva, provoca a sus discípulos para ir más allá», ha agregado.

En este sentido, ha expuesto varios peligros. El de la amnesia, que no recuerda el amor primero; el de la tibieza, el equivalente a la mediocridad; y el de la anemia espiritual, «que nos impide actuar».

El sacerdote no es un líder, es un pastor

En cuarto lugar, ha señalado que el sacerdote no es un líder, sino un pastor discípulo de Jesús. Y que antes de acompañar a las ovejas, debe amar a Jesús. «No podemos orientar a un pueblo si no amamos al Señor. El pastor es todo lo contrario a un funcionario».

«Un pastor ama, no solo gestiona a su rebaño. Amar antes de actuar, antes de gobernar. Es un amor exigente, no es un amor poético. Y es un amor que tiene que manifestarse en la vida ordinaria y, por ello, la fraternidad sacerdotal es indispensable», ha apuntado.

La novedad

Por último, ha explicado que Jesús trae una novedad al mundo, que no es un proyecto político ni ideológico, sino una aventura nueva. Ha recordado, en concreto, que «la novedad, la creatividad y la audacia no son peligrosas, que no se trata de borrar el pasado ni la tradición, sino de enriquecer la vida de la Iglesia».

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