Tras conquistar el Mundial 2026 ante Argentina, Rodri, Ferrán Torres y Luis de la Fuente atribuyen públicamente a Dios parte del éxito de la selección española
España es campeona del mundo. La selección de Luis de la Fuente venció este domingo a Argentina por 1-0 en la prórroga de la final, y conquistó así su segundo título mundial tras el de 2010. El gol de Ferrán Torres selló una noche histórica en la que Rodri Hernández fue reconocido además como mejor jugador del torneo con el Balón de Oro de la FIFA.
Más allá de lo deportivo, las palabras de los protagonistas han dado la vuelta al mundo. Con el trofeo todavía caliente y ante las cámaras de todo el planeta, varios jugadores españoles señalaron al cielo.
«Hay alguien ahí arriba»
Visiblemente emocionado tras el pitido final, Rodri declaró: «Yo soy muy cristiano y creo que hay alguien ahí arriba ayudándome, seguro». El mejor jugador del Mundial, que ha vuelto a la élite después de uno de los momentos más difíciles de su carrera, quiso además dejar un mensaje: «Me gustaría que las nuevas generaciones pudiesen verse reflejadas, que cuando uno tiene un mal momento se puede levantar».
El héroe de la final también habló de su fe sin rodeos. Ferrán Torres, autor del gol del título y muy cuestionado durante el torneo, aseguró: «El gol ha sido de 47 millones de personas. He sido muy criticado, pero Dios le da las cosas a quien más se lo merece». Y añadió: «Gracias a Dios, siempre me da esas fuerzas para seguir».
No es una fe sobrevenida por la euforia. El delantero del Barça ya había contado en un vídeo de la propia selección que siempre lleva encima una cruz y una imagen de la Virgen cuando juega: «Creo que es algo que me da mucho apoyo, que me hace tener muchísima fe y, para mí, es algo muy importante».
«Dios es grande»
Las declaraciones de Rodri y Ferran no son casos aislados. El seleccionador, Luis de la Fuente, católico practicante, había dejado antes de la final una de las frases del Mundial: «Sería injusto pedir a Dios que me ayude a mí y no al rival». El técnico riojano asegura que reza a diario, «pero no porque esté en el Mundial ni pretenda sacar un resultado»: la oración, explica, «me da una gran seguridad a la hora de acometer cualquier proyecto, me da paz, calma, tranquilidad y confianza».
En el camino hacia el título hubo más gestos: Nico Williams publicó en Instagram una imagen arrodillado en el césped y señalando al cielo con las palabras «God is great» («Dios es grande»), y Mikel Merino dedicó su gol de octavos a san Fermín el mismo día que arrancaban las fiestas de su patrón.
Enfrente, la fe también estuvo presente. Lionel Messi, en la previa, lo había resumido así: «Soy un agradecido por todo lo que el Señor me dio. Que sea lo que Dios quiera».






