El secretario general, Pedro Huerta, ha afirmado que, tras la inacción del Gobierno en materias como la actualización del módulo de conciertos o el estudio del coste de la plaza escolar, han llegado a pensar que se está utilizando una estrategia de debilitamiento por asfixia
El secretario general de Escuelas Católicas, el trinitario Pedro Huerta, ha alzado la voz este jueves, durante la Asamblea General de la entidad, ante el «riesgo estructural» que sufre la enseñanza concertada católica y que amenaza a la sostenibilidad de muchos centros, al tiempo que ha pedido medidas concretas a las administraciones e ha invitado a todos los actores —entidades titulares, docentes, sindicatos…— a trabajar juntos.
En su opinión, los responsables de las políticas educativas de este país no están haciendo nada para hacer frente a la crisis de natalidad que no sea la reducción de ratios. Como tampoco siguen sin hacer el estudio del coste de la plaza escolar, una vieja reivindicación de la escuela católica, para adecuar las aportaciones de la Administración a los centros. Sucede lo mismo con la actualización del módulo de conciertos, que considera insuficiente, especialmente la partida relativa a otros gastos.
Una inacción que ha llevado a pensar a Escuelas Católicas, como ha reconocido Huerta, que se sigue «una estrategia de debilitamiento por asfixia».
Al margen de estas cuestiones, ha denunciado la excesiva burocracia, «el gran ladrón del tiempo educativo», convirtiendo a los centros en registros de las consejerías También ha lamentado que la gran cantidad de protocolos que se presentan no vayan acompañados de medidas para su aplicación. «El sistema educativo sangra sin más remedio que simples apósitos», ha agregado.
Si bien ha dicho que la patronal no puede ir a la huelga, ha añadido que «algo hay que hacer» si la situación no cambia. «No vamos a permitir que se silencie nuestra voz. Representamos a millones de familias y con ellas seguiremos defendiendo los proyectos educativos», ha aseverado.






