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Corazones ardientes, pies en camino

Este domingo se celebra la 97 Jornada Mundial de las Misiones. En este día, toda la Iglesia reza por la tarea evangelizadora misionera y nos anima a colaborar con los misioneros con una colecta específica*.

Todos los cristianos estamos llamados a participar activamente en la misión. Jesús dio a sus discípulos la tarea de ir al mundo entero y proclamar su Evangelio. Todos podemos participar con la oración, nuestro tiempo y nuestros recursos. El dinero que se recauda se dedica a sostener la presencia de la Iglesia en más de 1.100 territorios de misión repartidos por todo el planeta. Precisamente España es el segundo país que más colabora económicamente en las misiones. Además, es uno de los países con más misioneros en todo el mundo, unos 10.000, entre ellos presbíteros, religiosos y muchas familias en misión.

Hoy, que todo el mundo es tierra de misión, también todos los que hemos recibido los sacramentos de la iniciación cristiana –Bautismo, Confirmación y Eucaristía– somos llamados por Jesús a ser sus discípulos y a ser sus misioneros en el mundo, cada uno según su vocación y según las circunstancias particulares de su vida. Todos los cristianos debemos sentirnos responsables de la misión con nuestro testimonio, con nuestra oración y con nuestra aportación.

 

Este año el mensaje del papa Francisco propone un lema muy oportuno para hablar del Domingo Mundial de las Misiones (Domund): «Corazones ardientes, pies en camino» (cf. Lc 24,13-35). La historia de la Iglesia está tejida por corazones ardientes que, como los discípulos de Emaús, se encuentran con Jesús vivo y resucitado, y se ponen de inmediato en camino para anunciarlo a quienes aún no lo conocen. De hecho, como nos dice el Santo Padre: «Jesús es la Palabra viviente, la única que nos puede abrasar, iluminar y transformar el corazón» (N. 1).

¿Cómo podemos colaborar con la campaña del Domund? Más allá de la colaboración material y económica, existen otras formas de unirse a la misión universal de la Iglesia. Santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones, demostró que no era necesario salir de un convento para ser una gran misionera. La cooperación espiritual se concreta en la oración y el ofrecimiento de los sufrimientos de cada día por la evangelización del mundo.

Queridos hermanos y hermanas, como los discípulos de Emaús que fueron empujados por la Palabra de Jesús, pongámonos en camino de misión y evangelización. También os agradezco vuestra ayuda económica en la colecta que hoy se hace en los templos o bien a través de Internet*. Sus donativos permitirán impulsar las obras misioneras que tienen lugar en las Iglesias más jóvenes. Oremos por los frutos de esta Jornada y por todos los misioneros.

† Juan José Omella Omella

Cardenal arzobispo de Barcelona

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