Como la mayoría de vosotros sabe, hemos presentado ya y puesto en marcha el nuevo Plan pastoral diocesano 2023-2028 que lleva el título <<”Se volvieron a Jerusalén”. Hacer grande la comunidad>>. Recordaréis que el problema básico al que se quiere responder es principalmente la desvinculación respecto a Dios, la Iglesia y los hermanos. Esta desvinculación afecta enormemente a las personas, pero también a las instituciones. Entre ellas, se encuentra la familia. Me ahorro los datos que lo prueban.
Detrás de la fragilidad de la red familiar están sin duda muchas causas que pasan por la difícil conciliación del trabajo y vida familiar, el contagio de una cultura que favorece lo fugaz y lo líquido, el individualismo… Nos interesa destacar también la falta de una experiencia de fe que facilite comprender la vida matrimonial como una vocación y contar con la ayuda de la gracia ante la dificultad.
Ciertamente, muchos de los novios que se acercan a solicitar el sacramento del matrimonio carecen de experiencia religiosa o tienen una fe tibia y poco consistente. Un profundo cambio social y religioso y, por qué no decirlo, la insuficiencia de los frutos cosechados en los últimos años por esta pastoral, ha llevado a la Delegación Diocesana de Familia y Vida a plantear una renovación de los encuentros prematrimoniales poniendo nuevos acentos y adoptando nuevas metodologías.
En perfecta sintonía con el Plan pastoral diocesano, se quiere incidir en el primer anuncio. Se trata de ayudar a los novios a comprender que Dios los ama y los ha elegido para ser testigos de su amor en el seno de una familia, que Cristo está vivo, bendice su matrimonio y los acompaña siempre en el camino. Se trata también de ofertar el acompañamiento de otros matrimonios que, desde su experiencia humana y de fe, ayude a los novios en el camino de preparación respondiendo a sus inquietudes y dificultades. En tercer lugar, se pretende introducir a los novios en un proceso formativo que desearíamos comenzara incluso cuando no han fijado fecha para el matrimonio, prosiguiera con los encuentros prematrimoniales y se prolongara posteriormente, al menos durante el primer año de unión. Finalmente, se trata también de estimular la presencia pública que, como cristianos, les corresponde, particularmente como testigos de Jesucristo en el ámbito familiar.
Para llevar adelante esta propuesta se necesita la colaboración de matrimonios acompañantes. Ojalá pudiéramos contar en cada Unidad Pastoral con al menos dos o tres. Os reto a que los consigáis. Como es lógico, para realizar esa labor necesitan una formación, formación que la Delegación quiere ofrecerles en el encuentro que tendrá lugar en el Seminario de Astorga, el sábado 2 de diciembre (de 10: 30 h. a 18: 00 h.). Se contará con la presencia de expertos en el tema que podrán responder a cualquier duda.
Los encuentros propiamente dichos consistirán en una sesión de una hora durante cinco semanas y un fin de semana de convivencia y formación en el Seminario de Astorga. Durante el año 2024, tendrán lugar en tres sedes: Astorga, Ponferrada y O Barco. Los cinco encuentros podrán ser seguidos online por los que viven lejos. La convivencia ha de ser presencial, aunque, en caso de no ser posible, se buscarán soluciones alternativas.
Concluyo invitándoos a todos, sacerdotes, consagrados y evangelizadores en general, a tomar en serio este nuevo proyecto. Está en línea con lo que la Conferencia Episcopal Española nos pide y el sentido pastoral nos sugiere. Al mismo tiempo, felicito a los delegados y a los miembros de la delegación por el trabajo realizado y el tesón mostrado al ofrecerlo. Que Dios os bendiga a todos.








