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Carta del obispo de Huesca y Jaca: «Carta a los niños de primera comunión»

Queridos niños:

Durante el verano habéis disfrutado de mucho tiempo libre. También habéis dedicado algún rato a leer, hacer cuentas, pasear por el campo, ir a la piscina, montar en bicicleta,  jugar por las calles o en las plazas, visitar a vuestros abuelos, viajar, hacer excusiones y muchas cosas más.

Las personas mayores os han hablado de la catequesis y os han apuntado. Y ahora sois vosotros los que vivís cada semana un rato agradable.

Vuestros hermanos y amigos también os han dicho lo que se hace en catequesis: se aprenden oraciones, se leen páginas de los evangelios, se explica qué son los sacramentos, qué se hace en la Iglesia: rezar, escuchar, cantar, dar gracias a Dios, pedir por los enfermos, pobres y necesitados.

Además, se llenan de color algunas páginas, se contesta a algunas preguntas, se aprenden los mandamientos, y se habla de otros niños que no tienen libros, ni escuela, ni vestidos, y que pasan hambre.

En catequesis os hablarán de Jesús. Os dirán quién es, os enseñarán los milagros que hacía y las palabras que decía a la gente.  También os hablarán de la Virgen María, de san José y de los amigos de Jesús.

Había muchas personas que se acercaban a Jesús para oírle con atención y pedirle que les ayudase. También vosotros podéis acercaros a Jesús y contarle lo que os pasa. Y además podéis darle gracias por muchas cosas. Jesús quiere mucho a los niños.

La Primera Comunión es una fiesta muy importante en la que os acompañará toda vuestra familia. Y las cosas importantes se preparan con atención. Se necesita tiempo e ilusión para vivir con alegría un día muy especial.

Pero es un día que va seguido de muchos más, porque cada domingo volvemos a encontrarnos con otras personas que también son amigas de Jesús. En la Iglesia nos juntamos con otros que quieren seguir escuchando, rezando, cantando y recibiendo la comunión para tener fuerzas.

En la vida de cada día nos cansamos pronto si no hemos comido bien. Para caminar con Jesús nos alimentamos con la comunión que nos hace más fuertes.

Así somos sus amigos. Y así podemos rezar. Rezar es hablar con Jesús, decirle lo que se siente en el corazón. Darle gracias por la familia, los amigos, la Iglesia, el colegio y tantas cosas bonitas que hay en el mundo. Y también es escucharle, oyendo lo que nos dice en el evangelio.

Recordad que Jesús os quiere mucho y desea ser vuestro mejor amigo.

Yo también os quiero y espero ser vuestro amigo.

+ Julián Ruiz Martorell

Obispo de Huesca y de Jaca

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