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No apartes tu rostro del pobre

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

“No apartes tu rostro del pobre” (Tob 4,7) es el lema de la VII Jornada Mundial de los Pobres. Es la frase que Tobit dirige a su hijo Tobías. Entre los sabios consejos del padre, leemos: “Da limosna de cuanto posees; no seas tacaño. No apartes tu rostro ante el pobre y Dios no lo apartará de ti. Da limosna en la medida que puedas; si tienes poco, no te avergüences de dar poco, Así acumularás un tesoro para el día de la necesidad. La limosna preserva de la muerte y libra de caer en las tinieblas. Dar limosna es una ofrenda agradable para cuantos la hacen delante del Altísimo” (Tob 4,7-11).

En su Mensaje para esta Jornada, el Papa nos recuerda que no debemos volver la cara ante los pobres. Y afirma: “Tobit era un esposo fiel y un padre atento; fue deportado lejos de su tierra y sufría injustamente; fue perseguido por el rey y por sus vecinos. A pesar de tener un alma tan buena, fue puesto a prueba” (nº 3).

Añade: “Tobit, en el momento de la prueba, descubre su propia pobreza, que lo hace capaz de reconocer a los pobres. Es fiel a la Ley de Dios y observa los mandamientos, pero esto no le es suficiente. La atención efectiva hacia los pobres le era posible porque había experimentado la pobreza en su propia carne” (nº 3).

El Papa menciona las necesidades materiales, espirituales y la promoción integral de las personas. Hace una enumeración dramática: las nuevas formas de pobreza, las que experimentan las poblaciones que viven en zonas de guerra, las que sufren los niños privados de un presente sereno y de un futuro digno, las familias indigentes, los salarios que obligan a privaciones que atentan contra la dignidad de las personas, el trato deshumano a los trabajadores, la retribución injusta, el flagelo de la precariedad, las excesivas víctimas de accidentes (cf. nº 7).

El Papa hace una referencia especialmente significativa: “No puedo pasar por alto, en particular, un modo de sufrimiento que cada día es más evidente y que afecta al mundo juvenil. Cuántas vidas frustradas e incluso suicidios de jóvenes, engañados por una cultura que los lleva a sentirse “incompletos” y “fracasados”. Ayudémosles a reaccionar ante estas instigaciones nefastas, para que cada uno pueda encontrar el camino a seguir para adquirir una identidad fuerte y generosa” (nº 8).

El Mensaje subraya: “Los pobres son personas, tienen rostros, historias, corazones y almas. Son hermanos y hermanas con sus cualidades y defectos, como todos, y es importante entrar en una relación personal con cada uno de ellos” (nº 8).

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell

Obispo de Huesca y de Jaca

 

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