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Papa Virtudes Teologales

El Papa: «Las virtudes teologales son el gran antídoto contra la autosuficiencia»

«El cristiano hace el bien no por un esfuerzo titánico de compromiso personal, sino porque, como humilde discípulo, camina detrás del maestro Jesús», ha explicado este miércoles en una nueva catequesis sobre los vicios y virtudes

Tras la reflexión en las últimas semanas sobre las virtudes cardinales —prudencia, justicia, fortaleza y templanza—, el papa Francisco ha abordado este miércoles, en una nueva catequesis del ciclo de vicios y virtudes, las teologales —fe, esperanza y caridad—, que no dejan de ser, ha dicho el Pontífice, la asistencia del Espíritu Santo para hacer el bien.

Tras recordar que las tres virtudes teologales, según el Catecismo de la Iglesia Católica, «fundamentan, animan y caracterizan la acción moral del cristiano» y que Dios las infunde en sus hijos para que actúen como tales y merezcan la vida eterna, explica el Papa que el gran don de la fe, la esperanza y la caridad «es la existencia vivida en el Espíritu Santo».

«El cristiano nunca está solo. Hace el bien no por un esfuerzo titánico de compromiso personal, sino porque, como humilde discípulo, camina detrás del maestro Jesús. Sigue el camino. El cristiano posee las virtudes teologales, que son el gran antídoto contra la autosuficiencia», ha añadido.

En este sentido, ha recordado que incluso los hombres y las mujeres moralmente irreprochables corren el riesgo de volverse engreídos y arrogantes. Porque, ha continuado, «el orgullo es un veneno, un veneno poderoso». «Una persona puede haber realizado una montaña de obras buenas, puede haber cosechado elogios y alabanzas, pero si ha hecho todo esto solo para sí, para ensalzarse, ¿puede seguir llamándose una persona virtuosa? No».

Por eso, Francisco ha recordado que las virtudes teologales sirven para hacer frente a estas situaciones, pues «incluso los que tiene buenas intenciones morales caen a veces». «La inteligencia no siempre es clara, la voluntad no siempre es firme, las pasiones no siempre se gobiernan, el valor no siempre vence el miedo», ha agregado.

Para concluir, ha resaltado el papel del Espíritu Santo, que reaviva las virtudes teologales, de modo que «si hemos perdido la confianza, Dios nos reabre a la fe; si estamos desanimados, Dios despierta en nosotros la esperanza; y si nuestro corazón está endurecido, Dios lo ablanda con su amor».

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