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Católicos y Científicos: Blanca de los Ríos

Fue una ilustre ateneísta del Ateneo de Madrid. Blanca de los Ríos Nostench (1859-1956), historiadora de la literatura, escritora y directora de la publicación ‘Raza Española’ y única mujer enterrada en el Panteón de Hombres Ilustres que la Asociación de Escritores y Artistas posee en la Sacramental de San Justo de Madrid. De pequeñita fue a colegios de monjas, es decir, recibió religión en la escuela, algo que algunos sostienen hoy en día que es lo peor para alcanzar un alto nivel académico. En su artículo ‘Menéndez Pelayo: apóstol de España’, dedicado en la Revista de Estudios Hispánicos (nº 2 Febrero, 1935,  a quien considerara principal referente e inspirador, después de quejarse del mal que en nuestro país estaban haciendo los intelectuales sin Dios, le elogiaría con palabras como:

‘Hoy más que nunca, nos penetra y nos anima el impulso vivificador y el sentido profético de la obra de Menéndez y Pelayo, inspirada en los tres excelsos ideales patrióticos : reedificación, reivindicación y unificación de la España mayor, tal como Dios y la Historia la hicieron una e indivisible con Portugal; una en carne y en espíritu, en religión, en sangre y en habla con América. Realización de ese triple ideal ingentísimo es la obra del maestro. Diriase que Dios le creó y le dotó excepcionalmente como para. tal empresa, y le situó en el tiempo y en los lugares propicios para cumplirla… Para todo ese Imperio escribió Menéndez y Pelayo : para la España que la mano creadora entalló, como en un solo bloque indivisible, entre el Pirineo y las olas de dos mares, y para la otra España de allende el Océano; que nuestra hidalga madre no conquistó para poseer manadas de siervos, sino para ensanchar los dominios de Dios y de nuestro espíritu’.

En 1878 publicó su primer libro, Margarita, una novela. Escribió más poesía, que leía en las más reputadas tertulias de la Sevilla de la época y que serían incluidas en volúmenes de carácter humanitario y onomástico, como la Corona fúnebre dedicada a la memoria de Su Majestad la Reina Doña María de las Mercedes de Orleans (1878), El libro de la Caridad (1879), Homenaje a la memoria de Arias Montano y Bravo Murillo, hijos de Fregenal, con motivo de la solemne colocación de unas lápidas conmemorativas en las casas donde nacieron (1881) y Andalucía (1885). Sus poemas fueron varias veces premiados.

En 1885 la Real Academia Española convocó uno de sus certámenes bienales, proponiendo como tema el estudio biográfico y crítico de Tirso de Molina, poniéndose manos a la obra y cuyo estudio presentaría dos años más tarde, tras investigar en la Biblioteca Nacional y en diversos archivos parroquiales de Madrid y su Universidad, incluso trasladándose temporalmente a Toledo, Alcalá de Henares y Trujillo. Finalmente su estudio fue premiado, lo que le abrió las puertas de la intelectualidad, todo ello sin apostatar jamás de su fe. Una de sus grandes amistades fue Emilia del Pardo Bazán. La revista La Ilustración Española y Americana le encargó la elaboración de semblanzas de personajes de la época relacionados con el mundo de la literatura. En 1892 contrajo matrimonio con Vicente Lampérez y Romea, arquitecto restaurador de la Catedral de Cuenca. Muchas cosas más sobre su intensa actividad intelectual cuenta María Antonieta González López en el Diccionario Biográfico Español

CONTRA FACTUM NON VALET ARGUMENTUM

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