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Católicos y científicos: Juan Uría Maqua, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: Juan Uría Maqua, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Luis Suárez, historiador católico, ha dicho que la muerte de Uría Maqua (1931-2011) «sacude el mundo de la cultura …era un gran hombre y un gran investigador … Asturias se queda sin otro grande …Yo fui su maestro, sí, pero antes yo lo fui de su padre, que era también un padre para mí. Por eso yo siempre dije que Juan era como mi hermano …». Uría Maqua, medievalista, especialmente interesado en la historia de Asturias, fundó el departamento de Etnomusicología de la Universidad de Oviedo.

Premio Menéndez Pelayo del CSIC en 1961, por su tesis doctoral ‘La política inglesa de los Reyes Católicos’, culminó en 1979 su pasión por el canto grabando, en los estudios Torres Sonido, el disco ‘Canciones Populares de Asturias’, que pasó a ser CD en 2006. Lo grabó en hora y media, de manera fortuita tras la indicación de un conocido que le invitó a cantar vaqueiras, cantos pastoriles asturianos que Uría Maqua bordaba con su portentosa voz.

Se casó con Fidela Líbano Zumalacárregui y tuvo siete hijos (Fidela, Celsa, Juan, Carmen, Tomás, Javier y Laína, ya fallecida). Recibió en 2003 el galardón Alonso Quintanilla del Ayuntamiento de Oviedo por el trabajo ‘Alonso de Bello (1553-1632)’, que para Luis Suárez, fue «una de sus grandes obras». Fué catedrático de instituto de bachillerato, pasando a la Universidad de Valladolid, donde en su Facultad de Filosofía y Letras ejerció la docencia antes de llegar a la Universidad de Oviedo. Fue además autor de numerosas publicaciones y artículos de revistas especializadas. En el 2003 el premio “Alonso Quintanilla” del ayuntamiento de Oviedo por el trabajo “Alonso de Bello (1553-1632). Un indiano perulero de los siglos XVI – XVII”.

En sus exequias, celebradas en la iglesia parroquial del Corazón de María, se juntaron amigos para acompañar a la familia. El párroco destacó de «Juan» «su bondad y nobleza»: «Tenía un gran corazón, tenía un corazón de niño. Era un hombre sencillo y acogedor como profesor, historiador y como padre. Con su voz poderosa cantaba las tonadas asturianas tiñéndolas del paisaje de la región. Su voz describía y su sentimiento adornaba las canciones asturianas». También resaltó la devoción de Uría Maqua: «Pudo despedirse de toda su familia. Fue hasta el final un cristiano».

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