Ayer tuvo lugar en la Universidad Francisco de Vitoria el acto de presentación del libro ‘LA BIBLIA.ESCRUTAD LAS ESCRITURAS’ que la BAC y EDITORIAL SAN PABLO acaban de publicar. Recomiendo encarecidamente que se vea el vídeo del acto, porque merece la pena y mucho todo lo que se dijo durante el mismo . Por contextualizar, el acto ocurrió dentro del Año Jubilar, cuyo lema es precisamente un texto bíblico ‘La esperanza no defrauda’, en medio de la Semana de la Palabra, en el 1605 aniversario de san Jerónimo y el día de nuestra Señora de la Merced: nada es casualidad.
Más de cincuenta especialistas han intervenido en la elaboración de esta nueva Biblia que incluye la traducción oficial de la CEE acompañada de un conjunto de notas y citas paralelas verdaderamente numeroso, y probablemente superior al de cualquier otra Biblia traducida al español. A la dimensión filológica, historiográfica y geográfica ya incluída en algunas de las biblias existentes, se añade la tradición patrística pero sobre todo la hebrea, de sumo interés por haberse llevado a cabo la Historia de la Salvación con un pueblo concreto al que Jesús perteneció. Aquí en Ecclesia ya han aparecido muy interesantes artículos sobre el evento, dedicados a uno de los directores de la edición, el padre Giacomo Perego y el otro a señalar aspectos del acto en sí . En esta ocasión me dispongo a subrayar un asunto no abordado en los mismos y que suele ser con motivo de mis colaboraciones con Ecclesia, y a compartir lo que más me impactó a nivel personal.
La presentación de ‘La Biblia. Escrutad las Escrituras’ fue un tremendo testimonio de conciliación ciencia-fe católica. Primeramente destacaría en este sentido el lugar en el que se realizó: la Universidad Francisco de Vitoria. Una universidad vinculada a los Legionarios de Cristo de la Iglesia Católica…UNA UNIVERSIDAD VINCULADA A LOS LEGIONARIOS DE CRISTO DE LA IGLESIA CATÓLICA!…Es decir, por inspiración de la Iglesia Católica, enseñando al que no sabe al más alto nivel académico, algo que ya de por sí si nos paramos a pensarlo, desdice absolutamente el mantra laicista de que a la Iglesia Católica lo que le interesa es que la gente no vaya a la universidad para así poder engañarla mejor…Basta una ojeada a su web para constatar que la Iglesia Católica, fundadora de las universidades, sigue haciendo lo mismo de siempre sólo que ahora en la España contemporánea. Estoy por asegurar que la mayoría del profesorado de esta universidad profesa la fe católica y la practica: profesores de universidad como mínimo licenciados y doctores en las diversas ramas del saber que imparten.
El segundo hecho concreto que demuestra el alto nivel de conciliación ciencia-fe alcanzado durante el acto fue el curriculum de los ponentes. Refiriéndome en concreto a los dos codirectores presentes, los padres Giacomo Perego y Francesco Voltaggio ostentan ambos el máximo nivel académico cual es el de doctor en sus respectivas especialidades, y han generado conocimiento científico en ellas a través de publicaciones en ámbitos tales como la teología, la filosofía, la filología, la arqueología…antes de cada una de las intervenciones se leyó un resumen que a mi entender resultó apabullante en este sentido y que invito a escuchar en el vídeo ya indicado, servicios prestados a la Iglesia en la actualidad aparte por tener menor valor académico, pero en ambos casos incluyendo la docencia universitaria.
El tercero fue el auditorio, donde estaban presentes profesores de la UFV y de otras universidades, desde la moderadora del acto hasta otros de diversas especialidades. También se encontraban presentes en el auditorio obispos en los que suele darse también esta conciliación ciencia-fe de la que venimos hablando, y que señalo sucintamente a continuación por ser este hecho poco conocido en general, feligresía católica incluída. En el caso de Mons. Francisco César García Magán, obispo auxiliar de Toledo y Secretario General de la CEE, es licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana (1990) y licenciado y doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Lateranense (1998). Completó sus estudios en la Pontificia Academia Eclesiástica (1995-1998), habiendo desarrollado la docencia universitaria en el seminario nacional interdiocesano de Nicaragua (2002-2003). Y actualmente en los Institutos Superiores de Estudios Teológicos San Ildefonso y de Ciencias Religiosas Santa María de Toledo, desde 2008, y en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, desde 2007. Por su parte, Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid y actual Vicepresidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura de la CEE, obtuvo la Licenciatura en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid (1976), realizó estudios teológicos institucionales en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (1980), obtuvo el doctorado en Teología en la Theologische-philosophische Hochschule Sankt Georgen de Frankfurt del Main (Alemania) (1990), participó en diversos cursos y seminarios en las Universidades de Munich y Tubinga, siendo profesor de Teología Sistemática en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (1987-2001) siendo llamado a la Universidad Gregoriana de Roma y luego a la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid, donde es Catedrático de Teología dogmática desde 2003. Y lo dejo aquí, pero podría seguir aportando méritos académicos en ambos casos.
Finalmente concluyo mis comentarios diciendo que el acto fue muy interesante en cuanto a contenidos se refiere, y las intervenciones de los distintos ponentes dejaron claro la totalidad de los aspectos de la edición. Ya en el plano más personal, lo que más me tocó fue lo comentado por el Dr. Voltaggio durante su intervención, en la que fue explicando los principios inspiradores del trabajo realizado. Al abordar el tercer principio inspirador del trabajo, que podría denominarse ‘ Experiencia existencial, liturgia y tradición oral’, se refirió a la Virgen María citando a san Lucas en el pasaje ‘La Virgen María guardaba todas las cosas meditándolas en su corazón’, comentando que ese meditándolas podía ser también traducido por ‘…comparándolas…’, es decir, comparando en su corazón lo acontecido en su vida con la Palabra, para poder así entender el significado profundo de los acontecimientos, proponiendo de este modo el Dr. Voltaggio a María – no olvidemos en el día de La Merced- como modelo de lo que sin duda habría de considerarse una de las principales utilidades finales de la nueva publicación para todo creyente. Al abordar el 5º principio inspirador, cuyo enunciado fue ‘La Palabra de Dios supera la Escritura’, señaló: ‘La Biblia no nos fue confiada primariamente para ser estudiada individualmente, cosa importantísima, sino ante todo para ser proclamada, escuchada y celebrada en la asamblea…el locus privilegiado dela Palabra es por tanto la liturgia…la Palabra es un esqueleto muerto sin una comunidad que la escuche y la celebre, y eso implica otra vez la necesidad urgente también en la Iglesia de una profunda iniciación a la Escritura…’.
Tal vez el Señor pretenda con esta nueva Biblia que sigamos avanzando en esa dirección, dejándonos llevar por el Espíritu Santo, que no ha dejado en ningún momento de trabajar en la misma suscitando lo necesario y suficiente para servirnos de guía.








