Anima a no caer en la tentación de caminar por nuestra propia cuenta, «sino caminar por el camino, juntos, detrás de él y caminar con él»
Tomando la imagen de Bartimeo, protagonista del Evangelio de este domingo, el papa Francisco ha llamado a la Iglesia, en la Misa de clausura de la segunda sesión de la Asamblea del Sínodo, a no quedarse quieta, sino a salir y caminar con Dios por el mundo.
«Al Señor se le sigue por el camino, no se le sigue desde la cerrazón de nuestras comodidades, no se le sigue desde el laberinto de nuestras ideas, se le sigue por el camino. Y recordémoslo siempre: no caminar por nuestra propia cuenta o según los criterios del mundo, sino caminar por el camino, juntos, detrás de él y caminar con él», ha dicho.
Para el Pontífice, la imagen del ciego Bartimeo es la imagen de la Iglesia sinodal: «El Señor nos llama, nos levanta cuando estamos sentados por tierra o caídos, nos hace recobrar una vista nueva, para que, a la luz del Evangelio, podamos ver las inquietudes y los sufrimientos del mundo; y de este modo, puestos en pie por el Señor, experimentemos la alegría de seguirlo por el camino».
Así, ha reclamado una Iglesia en pie, no sentada. Una Iglesia que recoge el grito de la humanidad, no muda. Una Iglesia iluminada por Cristo, que lleva la luz del Evangelio a los demás y no ciega. «No una Iglesia estática, una Iglesia misionera, que camina con el Señor por las vías del mundo», ha agregado.
Y ha concluido la homilía de la misa que clausura el Sínodo: «Y hoy, mientras damos gracias al Señor por el camino recorrido juntos, podremos admirar y venerar la reliquia de la antigua Cátedra de san Pedro, meticulosamente restaurada. Contemplándola con el asombro de la fe, recordemos que esta es la cátedra del amor, es la cátedra de la unidad, es la cátedra de la misericordia, según aquella orden que Jesús le dio al apóstol Pedro, no de dominar a los demás, sino de servirlos en la caridad».








