“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto (Jn 11,21-27)
- La resurrección de Lázaro es el último de los “signos” que recoge el evangelio según Juan. ¿Cómo se nos revela Jesús en esta página evangélica?
- El apóstol Tomás parece que era el único que estaba decidido a seguir a Jesús hasta su muerte (Jn 11,16). ¿Qué nos dice a nosotros esa decisión?
- Las hermanas de Lázaro lamentan que Jesús no haya acompañado a su amigo en la enfermedad. ¿Pensamos que Jesús está lejos de nosotros en el dolor?
- Marta ya había aceptado la fe en la resurrección de los muertos. ¿Puede este dato reflejar ahora la fe de la gente más sencilla?
- Ante la tumba de Lázaro Jesús se dirige confiadamente al Padre celestial (Jn 11,41-42). ¿Cómo orienta esa confianza nuestra oración?
- Caifás declara que “conviene que muera uno por el pueblo y que no perezca la nación entera” (Jn 11,50). ¿Por qué era profética esa declaración?
- ¿Qué puede significar para mi vida personal reconocer y anunciar que Jesús es la resurrección y la vida?







