Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Décima meditación a la Curia Romana: «La carga pastoral solo es aterradora si no se reconoce que es participación en el yugo de Cristo»

En el marco de los ejercicios espirituales que están desarrollando el papa León XIV y los cardenales, la reflexión de esta mañana se ha centrado en «dar gloria a Dios» como misión principal de la Iglesia

En la mañana de este viernes, 27 de febrero, la Capilla Paulina ha sido el escenario de la décima y última meditación de los ejercicios espirituales de Cuaresma, predicados por monseñor Erik Varden, obispo de Trondheim, ante el papa León XIV y los miembros de la Curia Romana. En su brillante conclusión, el prelado trapense ha vuelto la mirada hacia san Bernardo de Claraval y su célebre tratado Sobre la consideración, una obra escrita originalmente para el papa Eugenio III y que, según el predicador, ofrece claves imperecederas para la gestión de la Iglesia.

En primer lugar, Varden ha comenzado distinguiendo la «contemplación» de la «consideración», señalando que, mientras la primera se ocupa de verdades ya conocidas, la segunda busca la verdad en los asuntos humanos contingentes. Citando a san Bernardo, la ha definido como «el pensamiento totalmente tendido, o la tensión del alma, en busca de la verdad».

Para el predicador, el éxito de la gestión eclesial no reside en remedios institucionales, sino en la calidad humana y espiritual de quienes rodean al Pontífice. En este sentido, ha recordado que se requieren colaboradores «de probada integridad, dispuestos a la obediencia, pacientes y mansos; de fe católica segura, fieles en el ministerio; amantes de la concordia, la paz y la unidad». Asimismo, ha destacado que estos servidores deben ser «prudentes en el consejo, sagaces en la administración —y— modestos en el hablar».

La meditación, de este modo, ha profundizado en la vida interior de los oficiales de la Curia Romana, subrayando que deben ser personas que «aman y disfrutan de la oración y confían en ella su esperanza más que en su sagacidad o en su trabajo; su entrada es sin estruendo, su despedida sin pompa». Según monseñor Varden, cuando la Iglesia actúa bajo estos principios, refleja las jerarquías angélicas y cumple su cometido fundamental, que no es otro que «dar gloria a Dios».

Al elevar la mirada hacia lo divino, el monje trapense ha citado nuevamente a Bernardo para explicar que considerar las necesidades terrenales a través de lo que está por encima no es «ir al exilio: considerar de esta manera es volver a la patria». Y, para reforzar su argumentación en este punto, ha ofrecido una definición de la deidad como «voluntad omnipotente, virtud benévola, razón inmutable», describiendo a Dios como un «sumo bien» que desea compartir su divinidad por amor.

Hacia el final de su reflexión, el prelado de Trondheim ha abordado la pesadez de la burocracia y las responsabilidades eclesiales, utilizando la imagen agustiniana de la sarcina o fardo del legionario. Citando un sermón del obispo de Hipona, ha exhortado a los presentes: «Lleva tu carga hasta el final; si la amas, será ligera; si la odias, será pesada».

Por último, Varden ha concluido recordando que la carga pastoral solo es aterradora si no se reconoce quién la impone, pues no es sino una participación en el yugo de Cristo. Y, como cierre de estos días de retiro, ha rescatado unas palabras de Bernardo en su Vida de San Malaquías: «Tuyo, oh buen Jesús, es el depósito que se nos ha confiado; tuyo es el tesoro escondido en nuestro poder, que devolveremos en el momento en que dispongas de recuperarlo».

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now