“¿Por qué os alarmáis? ¿Por qué surgen dudas en vuestro corazón?” (Lc 24,38)
- ¿A qué se refería Jesús con estas preguntas dirigidas a sus discípulos, al mostrarse ante ellos el mismo día de su resurrección?
- ¿Se puede ver y afirmar que también hoy subsisten entre los cristianos temores y dudas con relación al Señor?
- Si es así, ¿a qué pueden deberse esas alarmas y esas dudas que parecen mantener a los creyentes recluidos y atemorizados?
- ¿Por qué es tan difícil para los cristianos aceptar el misterio de la pasión y muerte de Jesucristo?
- ¿O tal vez se puede decir que en este momento de la historia es más difícil aún aceptar el misterio de su resurrección?
- ¿Estamos dispuestos a recibir la paz y el perdón del Señor Resucitado para superar nuestra alarma, nuestras dudas y nuestros temores?
- ¿Y yo estoy convencido de que el Señor me ha elegido, confortado y enviado para que pueda ser testigo de su vida y de su resurrección?







