El pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización resume en una entrevista sus expectativas ante el viaje apostólico de Francisco por Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur
El lunes que viene, el Papa Francisco emprende un largo viaje apostólico por Asia y Oceanía. Hasta el 13 de septiembre, visitará Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur. En una conversación con la Agencia Fides, el pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, el cardenal filipino Luis Antonio Gokim Tagle, resume las expectativas de las iglesias de aquellas tierras ante el acontecimiento.
Recuerda el cardenal Tagle que el viaje este estaba planeado ya en 2020: «Yo acababa de llegar a Roma, a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y recuerdo que este proyecto ya estaba sobre la mesa. La pandemia de Covid-19 lo paró todo. Me sorprendió mucho que el Santo Padre retomara la idea. Es un signo de su cercanía paternal a lo que él llama ‘periferias existenciales’».
Sobre la oportunidad de esta decisión, Tagle dijo que «es importante tener en cuenta que la mayoría de la humanidad vive en estas zonas del mundo. Dos tercios de la población mundial están en Asia. La mayoría de estas personas son pobres. Y hay muchos bautismos entre los pobres. El Papa Francisco sabe que allí hay muchos pobres y, entre los pobres, existe esta atracción hacia la persona de Jesús y el Evangelio, también en medio de guerras, persecuciones y conflictos».
Occidente puede aprender de la «pequeñez» de muchas iglesias de Oriente
El cardenal valoró que, en los países que va a visitar el Papa, «las comunidades cristianas son casi en todas partes una minoría, ‘un pequeño rebaño’». Aunque en lugares como Europa «la Iglesia todavía disfruta de un cierto ‘estatus” de respeto cultural, social e incluso civil», también es cierto que «en muchos países occidentales volvemos a esta experiencia de la Iglesia como un pequeño rebaño». Por ello, «puede ser bueno mirar a las Iglesias de muchos países de Oriente para ver cómo se comportan al encontrarse en esa condición, en ese estado de pequeñez».
En este sentido, «la experiencia de los primeros Apóstoles, de los discípulos de Jesús, se repite muchas veces en estos países. Un párroco en Nepal me dijo que el territorio de su parroquia tiene el tamaño de un tercio de Italia y solo tiene cinco feligreses repartidos en ese enorme territorio. Estamos en el año 2024, pero el contexto y la experiencia se parecen a los de los Hechos de los Apóstoles. Y las pequeñas Iglesias que viven en Oriente pueden enseñarnos».
En la entrevista, el cardenal Tagle repasó las cuatro etapas del viaje de Francisco. De Indonesia resaltó que se trata de «una nación archipiélago», en la que «existe una enorme diversidad de situaciones a nivel cultural, lingüístico, económico y social». También que es el país del mundo con mayor número de habitantes de religión musulmana: «Y el gran don del Espíritu Santo a la comunidad católica indonesia es el de una convivencia que no niega la diversidad. Espero que la visita del Papa dé un nuevo impulso a la fraternidad entre creyentes de diferentes religiones».
De la de Papúa Nueva Guinea destacó que «es una Iglesia joven, pero ya ha dado a la Iglesia universal un mártir, Peter To Rot, que también fue catequista». El siguiente destino, Timor Oriental, tiene con Indonesia «una historia de lucha», aunque «ahora están en paz. Una paz frágil, pero que parece duradera».
La última etapa supone todo un contraste. Singapur es «uno de los países más ricos del mundo y es una maravilla ver a un pueblo que ha alcanzado tal nivel de profesionalidad y vanguardia tecnológica en apenas unos años y con recursos limitados, gracias también a un sentido de disciplina». Allí, «la gente vive segura y los turistas también. Pero se necesita equilibrio. La historia nos enseña a prestar atención para que la aplicación de las leyes no acabe contradiciendo los propios valores que las leyes se supone deben proteger».








