En una entrevista en Vatican News, Stefano Margaritora señala que en intervenciones como esta el tiempo para alcanzar una recuperación física completa es de dos semanas
«En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar». Así se ha manifestado Stefano Margaritora, el cirujano que ha operado al papa León XIV de un adenocarcinoma de pulmón sobre el viaje que deberá realizar a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre.
Según ha explicado el facultativo en una entrevista en Vatican News, «después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa». El médico ha dado hoy el alta el Pontífice, que ya ha regresado al Vaticano.
Y ha añadido: «Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más».
Su estado es bueno
Margaritora también ha señalado que en el momento del alta, el Papa se encontraba en condiciones «absolutamente satisfactorias». Los análisis de sangre eran normales, igual que la función cardíaca, mientras que la reexpansión del pulmón sigue el curso previsto. «En términos generales, su estado es bueno», ha señalado.
Además, ha confesado que el tumor se encontró durante un control rutinario, concretamente, por un tórax de abdomen. De hecho, ha afirmado que si la mancha hubiese estado más arriba no la habrían detectado, pues en ese tipo de prueba solo se ven las bases pulmonares, justo donde se encontraba el nódulo.
Sobre la intervención, el cirujano ha dicho que es una operación rutinaria. Y se ha mostrado satisfecho con el trabajo realizado: «Diría que la intervención transcurrió sin ningún tipo de complicación, y eso es lo que siempre deseamos».
León XIV, el paciente ideal
Para Margaritoria, León XIV es «el paciente ideal», pues «no ha causado el más mínimo problema». «Siempre tranquilo, siempre sonriente y con muy pocas quejas ante un dolor que, pese a todas las medidas adoptadas, una persona sin duda experimenta. Ha seguido todas nuestras indicaciones, tanto desde el punto de vista dietético como desde el fisioterapéutico. Se ha puesto de pie y siempre hacía incluso un poco más de lo que le pedíamos», ha contado en la entrevista.
El médico ha contado una anécdota del segundo día tras la operación. «Vimos que él mismo estaba colocando las sillas de la capilla. Le dijimos: «Santo Padre, ya estamos nosotros». Y él respondió: «No importa, puedo hacerlo, lo hago». Así que, ¿qué puedo decir? Ha sido verdaderamente un paciente absolutamente ideal», ha narrado.
Una emoción íntima
Finalmente, el facultativo ha confesado qué significa para él haber operado a un Papa: «Ha sido una emoción íntima que ni siquiera consigo describir». Y ha continuado: «Obviamente, tienes delante a un hombre, porque, al fin y al cabo, el Papa es un hombre, pero sabes perfectamente que no es una persona corriente. El Papa León tiene un carisma tal que, en cualquier caso, sería imposible considerarlo una persona corriente».





