“Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29)
- Hoy habrá pocas personas que admitan ser presentadas como corderos. ¿No es verdad que se prefieren identificar con imágenes de fuerza y aun de violencia?
- ¿No resulta extraño que un cordero quite el pecado cuando hoy se piensa que “ya nada es pecado”?
- Un reconocido psiquiatra ha escrito que el pecado de hoy es la irresponsabilidad colectiva. ¿Quién podría “quitarlo” de nuestra cultura?
- Si un gobierno puede despenalizar el crimen o conceder la amnistía de los delitos más atroces, ¿no intentará “quitar” el pecado del panorama social?
- ¿Además, qué puede significar en este tiempo hablar de un cordero de Dios, cuando ni siquiera se cree en la existencia de Dios?
- ¿Nos permite hoy nuestra fe reconocer y afirmar que Jesús ha venido a quitar el pecado del mundo?
- ¿Dedico yo un espacio en mi oración para pedirle a Jesús, el Cristo, que me libre del mal y, concretamente, del pecado?







