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Fondo Nueva Evangelización: un faro de esperanza a ambos lados del frente de guerra en Ucrania

La Conferencia Episcopal concede 916.000 euros en ayudas a 96 proyectos de todo el mundo. Son ya 51,3 millones de inversión desde la fundación del FNE, en 1997. En Europa, se apoya cinco proyectos: uno en Rusia y cuatro con refugiados en Ucrania

La Iglesia que peregrina en España continúa su labor de apoyo a proyectos pastorales en todo el mundo. El pasado 7 de mayo, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal (CEE) aprobó la concesión de ayudas a 96 nuevos proyectos de todo el mundo por un importe total de 916.100 euros a través de su Fondo Nueva Evangelización. Estas iniciativas son una realidad que mejorará la vida de miles de personas gracias a la colaboración económica de diversas entidades, como la propia CEE y las diócesis, así como de congregaciones religiosas e instituciones como Cáritas u OCSHA (Obra para la Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana), sin olvidar la enorme relevancia de los donantes particulares.

Desde su fundación, en 1997, el Fondo Nueva Evangelización ha demostrado su compromiso constante con la labor pastoral, habiendo subvencionado un total de 5.450 proyectos con una inversión de 51,3 millones de euros. Las ayudas aprobadas en la presente convocatoria, distribuidas geográficamente y por objetivos pastorales, reflejan las necesidades más apremiantes en distintas partes del mundo.

En cuanto a la distribución por objetivos generales, la mayor parte del apoyo se dirige a la infraestructura y equipamiento: 486.000 euros destinados a 49 proyectos, un 53,05 % del total. Las cantidades destinadas a vehículos también es significativa, con 197.100 euros (21,51 %), mientras que 21 proyectos de catequesis y formación se beneficiarán de 184.000 euros (el 20,09 %). Por último, los seminarios reciben ayudas para cuatro proyectos por valor de 39.000 euros (4,26 %), mientras que el único proyecto aprobado para monasterios e institutos religiosos está dotado con 10.000 euros.

De esta manera, África encabeza la lista de continentes beneficiados, con 45 proyectos que suman 420.100 euros, lo que representa un 45,86 % del total. Le siguen América, con 33 proyectos por valor de 317.000 euros (un 34,60 % del importe) y Asia, con un total de 130.000 euros para 13 proyectos (14,19 %), mientras que en Europa se han aprobado cinco proyectos por una cuantía de 49.000 euros, el 5,35 % del total.

Precisamente, los cinco proyectos beneficiados en Europa se encuentran en ambas orillas de la guerra: cuatro en Ucrania y uno en Rusia. Porque, más allá de las cifras globales, esta financiación cobra un significado humano y pastoral especialmente relevante al observar la naturaleza y ubicación de las iniciativas. Con el apoyo a la evangelización en Rusia y Ucrania, la Iglesia, como cuerpo universal, demuestra que su misión trasciende las fronteras y las divisiones políticas, buscando sembrar esperanza y servir a las personas en ambos lados de la contienda.

Ayuda básica

Uno de estos proyectos tiene el expediente número 10679, y se ubica en Rusia. Se trata de la «Instalación de un Sistema de Seguridad contra Incendios en la parroquia de la Madre de Dios de Moscú». El padre José Francisco Teijeiro, con más de 22 años de servicio en tierras eslavas, explica a ECCLESIA la necesidad de esta ayuda para su parroquia en San Petersburgo, Las Llagas: «El edificio es un edificio histórico y, como edificio público, necesita cumplir la normativa de seguridad». Ello implica la instalación de un «sistema de alarma antiincendios, con sensores, detectores… y un sistema de tuberías para distintas salidas de mangueras antiincendios». La complejidad aumenta al tratarse de un edificio «de interés turístico», que exige el cumplimiento de «normas especiales» y la aprobación previa de los proyectos.

La ayuda del Fondo Nueva Evangelización, que ya han recibido en otras ocasiones, representa un empujón significativo, pero no la totalidad del coste. El padre Teijeiro señala asimismo que la CEE ha aprobado una ayuda de «10.000 euros», algo menos de un tercio de los «cerca de 3 millones de rublos» que significa toda la obra. Para completar la financiación, la Iglesia en Rusia busca otras vías: «La curia de aquí nos ha ayudado con una parte» y «en la parroquia vamos recogiendo donativos extraordinarios para esto de los feligreses», habiendo ya recaudado unos «6.000 euros». A pesar de estas dificultades, que hacen un mundo de un trámite, la parroquia crece, con cada vez más bautismos y primeras comuniones, y viviendo la compleja realidad del conflicto muy de cerca.

«Como uno se puede imaginar, la guerra es un tema muy complejo. Aquí está todo muy mezclado, porque yo tengo en la parroquia gente de todo, gente que de un lado y del otro, con familiares que han muerto en uno y otro bando. Lo estamos viviendo muy de lleno aquí».

Refugio en el monasterio

Otro de los proyectos destacados, con número de expediente 10741, se sitúa en Ucrania, país que sufre directamente la invasión rusa desde febrero de 2022. La ayuda del Fondo Nueva Evangelización es aquí más directa, pues está destinada a «Equipamiento para alojar a 53 desplazados por la guerra en Ivano-Frankivsk». Este proyecto se desarrolla en el monasterio de las Hermanas de la Sagrada Familia en Hoshiv, y la Hermana Natalia Melnyk, donde la ecónoma general, aprovecha la entrevista de ECCLESIA para expresar su profunda gratitud por el apoyo: «Esperamos sinceramente recibir este apoyo pronto. Estamos profundamente agradecidas por la solidaridad y la asistencia de la Iglesia española, cuyo apoyo trae una esperanza y dignidad concretas a quienes han sido desplazados por la guerra en Ucrania».

La hermana Natalia enfatiza el papel vital de la Iglesia universal en tiempos de crisis, proporcionando no solo ayuda material sino también consuelo espiritual y moral. Olena, una madre que huyó de las bombas con sus hijos, relata a ECCLESIA: «Cuando la guerra nos obligó a huir, agarré a mis hijos y corrí, dejando atrás todo lo que conocíamos… Encontrar refugio en el monasterio fue una bendición. Por primera vez en meses, siento que mis hijos están seguros, y tenemos un lugar al que llamar hogar. Siempre estaré agradecida por esta nueva oportunidad en la vida».

Viktor, quien se encuentra en una situación parecida, reconoce que «viniendo aquí, al monasterio, hemos encontrado no solo refugio, sino amabilidad y paz. Este lugar nos ha dado un sentido de estabilidad en un mundo puesto patas arriba. No puedo agradecerles lo suficiente a las hermanas por darnos este refugio».

Kateryna es madre de dos niños y detalla a ECCLESIA su historia: «Huir con mis dos hijos fue lo más difícil que he hecho en la vida… El monasterio de las Hermanas de la Sagrada Familia aquí en Hoshiv nos abrió sus puertas, ofreciendo no solo refugio, sino esperanza. Mis hijos finalmente pueden descansar, y siento un peso liberado de mis hombros sabiendo que están en un lugar seguro». Algo que comparte Myroslava, quien perdió todo de la noche a la mañana, y halló «un salvavidas» en el monasterio: «No solo encontramos seguridad, sino que también encontré una comunidad que se preocupa por nosotros. Es un regalo que nunca olvidaré, estoy muy agradecida de tener un techo sobre nuestras cabezas de nuevo».

Estos dos proyectos, situados en lados opuestos de una barbarie que ha conmovido al mundo, son un testimonio elocuente de la misión universal del Cuerpo de Cristo y del compromiso de la CEE con la solidaridad, la ayuda humanitaria y la labor pastoral allí donde más se necesita, construyendo puentes de esperanza incluso en los contextos más difíciles. La financiación de estas iniciativas por parte del Fondo Nueva Evangelización es un recordatorio de que, a pesar de las adversidades y las divisiones, el llamamiento a «buscar la paz y la reconciliación», como han señalado los obispos católicos en Rusia, y a ser «un salvavidas» y una «comunidad que se preocupa», como se vive en Ucrania, permanece vigente en el corazón de la acción de la Iglesia.

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