El papa Francisco ha concluido este miércoles, 13 de diciembre y aniversario de su ordenación sacerdotal, el ciclo de catequesis sobre el celo apostólico y en esta ocasión su reflexión no ha versado sobre una figura o modelo, sino sobre una palabra Effetá (ábrete). «Se trata de una expresión que dice el celebrante en el momento del bautismo, al mismo tiempo que toca los oídos y los labios del bautizado. Es una llamada a abrir y expandir toda la persona para recibir el anuncio de Jesús y salir a la misión», ha explicado el Pontífice.
Una idea que le ha llevado a invitar a todos a dejarse tocar por Dios para que abra lengua y oídos para «anunciar su presencia que libera y conforta a todos, especialmente a los que más sufren».
Según ha destacado, el cristiano «debe estar abierto a la palabra de Dios y al servicio de los demás». «Los cristianos cerrados acaban mal, porque no son cristianos, son ideológos de la cerrazón», ha agregado.
Por todo ello, ha dicho que «abandonar las seguridades personales y confiar en la llamada de Jesús nos hará lanzarnos al mar del mundo, dispuestos a ir y anunciar a todos los pueblos lo que hemos visto y oído».
Tras la catequesis, Francisco ha vuelto a levantar la voz en favor de la paz, especialmente, en Gaza. «Animo a todas las partes implicadas a reanudar las negociaciones y hacer llegar la ayuda humanitaria a la población de Gaza. Que todos los rehenes que habían visto una esperanza en la tregua sean liberados y que este gran sufrimiento llegue a su fin», ha subrayado.







