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Francisco recuerda a Pino Puglisi, el sacerdote mártir asesinado por la mafia

Hace diez años, el papa Francisco visitaba la capital de Sicilia, Palermo, para elevar a los altares al primer mártir de la mafia: el sacerdote Pino Puglisi. Entonces, se iban a cumplir 20 años de su asesinato a manos de dos sicarios por denunciar la corrupción de la juventud por la Cosa Nostra. Era incómodo y se lo quitaron de en medio. Sus palabras antes de morir son elocuentes: «Os estaba esperando».

El próximo 15 de septiembre se cumplen 30 años de su muerte violenta y Francisco ha querido sumarse a esta efeméride con una carta dirigida al arzobispo de Palermo, Corrado Lorofice, en la que propone el modelo de Pino Puglisi a los sacerdotes. «Poseía los mismos rasgos que el manso y humilde buen pastor. Sus muchachos son el testimonio de Dios que amaba a los pequeños e indefensos, los educaba en la libertad, en el amor a la vida y en el respeto», escribe el Pontífice. En concreto, ha recalcado su compromiso en defensa de la familia, de tantos niños destinados demasiado pronto a la edad adulta y condenados al sufrimiento, muchos rescatados de «la esclavitud del mal». Y ha añadido: «Este sacerdote no se detuvo, se entregó por amor abrazando la cruz hasta derramar su sangre».

Así, ha invitado a los sacerdotes que trabajan en la isla a no detenerse «ante las numerosas heridas humanas y sociales del presente, que aún sangran y necesitan ser sanadas con el óleo del consuelo y el bálsamo de la compasión». «La opción preferencial por los pobres es urgente; son rostros que nos interpelan y nos guían hacia la profecía. Todo eso, como comunidad eclesial en movimiento, interpela a vuestro discernimiento sinodal para emprender una renovada pastoral que corresponda concretamente a las necesidades de hoy», ha agregado.

Y los ha exhortado a proponer la belleza y la diferencia del Evangelio, «haciendo gestos y encontrando los lenguajes adecuados para manifestar la ternura de Dios, su justicia y misericordia». Para el Papa, estos son signos que el cristiano está llamado a poner en medio de los hombres. «El mártir don Pino poseía una sabiduría práctica y profunda al mismo tiempo. De hecho, le encantaba decir: “Si cada uno de nosotros hace algo, entonces podemos hacer mucho”. Que sea la invitación para que todos puedan superar los muchos miedos y resistencias personales y trabajar juntos para construir una sociedad justa y fraterna», ha afirmado.

Finalmente, ha insistido en la necesidad de que los sacerdotes sean imagen del buen pastor acogedor, como Pino Puglisi, y que tengan la valentía de atreverse a infundir esperanza en las personas con las que se encuentren, especialmente a los más débiles, enfermos, los que sufren, los migrantes, los que han caído y los jóvenes, que «son la esperanza del futuro».

Por la paz en Níger

Francisco también ha dirigido su mirada a los países que viven conflictos, en concreto, a Níger. Tras el rezo del ángelus de este domingo, se ha unido al llamamiento de los obispos en favor de la paz en el país y la estabilidad en la región del Sahel. «Acompaño con la oración los esfuerzos de la comunidad internacional para encontrar cuanto antes una solución pacífica para el bien de todos», ha sentenciado.

De entre todos los países heridos por la guerra y la violencia, también ha destacado, como es habitual en sus alocuciones, al pueblo de Ucrania, «que sufre desde hace tanto tiempo».

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