“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?” (Lc 12,20)
- Tanto la filosofía como la fe nos han invitado a distinguir el “ser” del “tener”. ¿Hasta qué punto se manifiesta esa distinción en la cultura actual?
- ¿Cómo atenta contra la dignidad humana el considerar a una persona tan solo en razón de los bienes que posee?
- ¿Cómo puede prepararse para el futuro una persona que vive sometida solamente al deseo de aumentar los bienes que posee en el presente?
- Siempre nos impresiona la muerte repentina de un familiar o de una persona amiga. ¿Pero influye algo esa impresión en nuestra propia vida?
- ¿Nos dice algo esa voz de lo alto que nos pregunta de quién será todo lo que hemos conseguido y almacenado durante nuestra vida?
- ¿Además de los bienes materiales de los que hemos disfrutado, podemos dejar algo más importante a nuestros descendientes?
- ¿Y yo, dedico algún tiempo a meditar sobre la brevedad de la existencia humana y a revisar los intereses por los que me he movido durante mi vida?







