“Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” (Jn 2,19)
- Jesús quería limpiar de traficantes el templo de Jerusalén. ¿No necesitarán nuestros templos y nuestras estructuras una nueva limpieza?
- El gesto de Jesús necesariamente tenía que resultar escandaloso para muchos que tenían intereses en las ventas y en los cambios. ¿Nos ayudará este relato evangélico a examinar el motivo de nuestros habituales escándalos?
- El evangelio de Juan trata de contraponer el misterio de Jesús a las instituciones de Israel. ¿Qué significa reconocer a Jesús como el nuevo y definitivo templo de Dios?
- Jesús no invitaba a destruir el templo de Jerusalén, como algunos sospechaban. ¿No habrá que preguntarse seriamente por el sentido de las palabras evangélicas?
- ¿Qué situaciones, leyes o ideologías nos llevan a pensar que hoy se está tratando de destruir el templo de Dios?
- Jesús promete levantar en tres días el templo de su cuerpo. ¿Cómo estamos anticipando en la cuaresma la celebración de la Pascua?
- ¿Estoy dispuesto personalmente a respetar y promover el respeto al cuerpo, templo de la presencia de Dios en nuestra vida?







