El cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales pide evitar colectas paralelas para que sea eficaz la ayuda a Tierra Santa
El Dicasterio para las Iglesias Orientales ha enviado una carta pública a todos los obispos católicos para pedir que prioricen en su pastoral la Colecta para los Lugares Santos, instituida por el papa Pablo VI para el Viernes Santo o la fecha que se fije localmente. «Mientras os escribo -comienza la carta- nuestro corazón está confortado por la tregua en acto. Sabemos que es frágil y que, por su naturaleza, ella sola no bastará para resolver los problemas y para extinguir el odio es esa área. Pero, al menos, los ojos no ven nuevas explosiones y no se perpetúa en ellos la angustia de lo irreparable».
Gugerotti recuerda las palabras que el papa Francisco dirigió a los cristianos que habitan los Lugares Santos: «Vosotros, hermanos y hermanas en Cristoque habitáis en los Lugares de los que hablan las Escrituras, sois un pequeño rebaño inerme, sediento de paz. Gracias por lo que sois, gracias porque queréis permanecer en vuestras tierras, gracias porque sabéis rezar y amar a pesar de los pesares. Sois una semilla amada por Dios. Y como una semilla, en apariencia sofocada por la tierra que la recubre, sabe encontrar el camino hacia lo alto». Y el deber de «correr, nada más sea posible, de modo concreto, para ayudar a la vida renacer».
La pandemia y la guerra han convertido la situación de los cristianos en Tierras Santa en insostenible. «Si queremos reforzar la Tierra Santa y asegurar el contacto vivo con los Lugares Santos es necesario sostener a las comunidades cristianas que, en su variedad, ofrezcan al Dios-con-nosotros una perenne alabanza, también en nuestro nombre. Pero para que esto llegue a realizarse tenemos la absoluta necesidad del don generoso de vuestras comunidades».
Por eso, llama a los obispos a ser «apóstoles persuasivos de este empeño» porque «la Tierra Santa, los Lugares Santos, el Pueblo Santo de Dios son vuestra familia, porque son patrimonio de todos nosotros». Y les pide que «sintáis la Colecta como una de vuestras prioridades pastorales: aquí está en juego la supervivencia de esta nuestra preciosa presencia, que se remonta directamente a los tiempos de Jesús. Estoy seguro de que vuestro entusiasmo y vuestro cuidado afectuoso serán transmitidos a las comunidades que os están encomendadas».
El prefecto pide asimismo, evitar «que nuestras Iglesias promuevan colectas paralelas para este mismo fin, para que no suceda que queden comprometidos el significado y la eficacia de vuestra caridad».
Hace unos días, el padre Francesco Patton, custodio de Tierra Santa, contaba que el último año ha sido especialmente difícil para los cristianos que viven allí. En primer lugar, porque la guerra «no solo ha traído muerte y destrucción, sino que ha sembrado aún más odio entre vecinos y pueblos que han tenido relaciones fraternales». Muchas familias se han quedado sin trabajo y tienen serias dificultades para poder llevar a los niños a la escuela o para pagar la atención médica.
La propia institución de la Custodia de Tierra Santa tiene dificultad para pagar los salarios de los maestros y de sus colaboradores en las distintas obras sociales. Si han podido enfrentan «los numerosos compromisos económicos, caritativos e institucionales ha sido por la solidaridad de los cristianos de todo el mundo». Además de la ayuda económica, muy necesaria, pide apoyo a través de la oración y «regresando a visitar los Santos Lugares como peregrinos».






