Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Escuela diocesana de oración: aprender a orar, orando

Durante la pandemia, en nuestro Canal Diocesano TV y en Radio Santa María de Toledo, la
Escuela Diocesana de Oración, que no tiene otra misión más que la de enseñar a orar
orando, seguidos por miles de hombres y mujeres en todas las partes del mundo, tuvo un
recorrido de dos años, comentando la cuarta parte del Catecismo de la Iglesia Católica. Otros
años los hemos dedicado a los fundadores y fundadoras de órdenes, congregaciones o Institutos
Religiosos. También dedicamos un año a los pastores santos que nos han enseñado a orar.
En el curso que comenzaba el pasado mes de octubre iniciamos una etapa nueva dedicada a
los grandes orantes de la Biblia: Abrahan, Moisés, Samuel… Son hombres y mujeres que nos
recuerdan y nos ayudan en el itinerario espiritual, como camino de fe, esperanza y de caridad.
Después de los maestros de oración del Antiguo Testamento, dedicaremos un año a orar con
los salmos. Nos quedaría orar con los grandes orantes del Nuevo Testamento que aparecen en el
evangelio, como san Pablo, Bernabé o san Juan.
Nos quedaría, finalmente, un año dedicado a los orantes de hoy, canonizados o no, que han
dejado una estela de vida de oración como Carlos Acutis, Chiara Lubich, Etty Hillesum…
Tres son claramente los objetivos que tienen nuestra Escuela Diocesana de Oración que, desde la Delegación diocesana de Espiritualidad, nos ofrece a todos, sacerdotes, vida consagrada y
laicos.

  1. Aprender a orar, orando. Aquí nada es teoría. Es una escuela práctica para «tirarse de cabeza» a la oración cristiana, no confiando en nuestras fuerzas porque no llegaríamos lejos, sino confiando en la fuerza del Espíritu Santo que nos enseña como Maestro cristiano, a través de los dones y de los frutos, a vivir la oración como comunión con Jesús en la Trinidad.
    El mismo dinamismo de la Escuela Diocesana de Oración quiere ser un trampolín para orar, orando. Todo lo que se pretende es ayudar a que vivamos la oración como repercusión de esperanza. La dinámica de la Escuela: presentación breve, catequesis, canción y testimonio de un orante, ayuda a que sea una verdadera escuela de oración para aprender a orar orando.
  2. Adoración eucarística. Fijamos nuestra mirada en Cristo vivo en la eucaristía. Al poner nuestros ojos en su corazón abierto en la eucaristía, aprendemos todas la actitudes de oración, alabanza, acción de gracias, petición, adoración, humildad del perdón, ofrenda de la vida. Sabemos que para saborear y gustar lo bueno que es el Señor, es necesario pasar ratos a «solas con quien sabemos que nos ama». Oramos para vivir y vivimos en el color de la esperanza cuando oramos. El único misterio de aprender a orar orando es la confianza y la perseveración de «permanecer en su amor».
  3. Necesitamos maestros de oración. Es lo más necesario y urgente de nuestra pastoral, de nuestra sinodalidad, enseñar a orar, tener maestros de oración que nos ayuden, empujen y enseñen a orar. Una diócesis, una comunidad, una parroquia, se transforma si tenemos hombres y mujeres que como maestros de oración, nos enseñen a la pasión por aprender a orar orando. Este es el objetivo de nuestra Escuela Diocesana de Oración, que cuando nos acercamos a la 150 catequesis, solo la oración sigue cumpliendo la misión de que necesitamos maestros de oración, para celebrar el mundo según el corazón de Cristo

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now