Dos terremotos han sacudido el país y han dejado miles de afectados. El gobierno ha declarado el Estado de Emergencia Nacional
Venezuela afronta una grave crisis tras registrarse la tarde del miércoles 24 de junio un «doblete sísmico». Según el Servicio Geológico de EE. UU. (USGS), el país sufrió dos terremotos casi consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5, con epicentros entre Yaracuy y Carabobo (Montalbán). Debido a su baja profundidad (13.2 km), el impacto en superficie causó fuertes oscilaciones estructurales que llegaron a sentirse en Colombia.
Los sismos provocaron el colapso de edificaciones, agrietamientos y desprendimientos en Caracas (Altamira, Chacao, La Pastora, San Bernardino, Los Palos Grandes) y zonas de Miranda (Guatire), además de daños severos en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Ante esto, la presidenta Delcy Rodríguez, declaró el Estado de Emergencia Nacional, suspendió clases y servicios no esenciales, y ordenó cortes preventivos de luz y gas. Equipos de rescate y civiles trabajan a contrarreloj removiendo escombros bajo la alerta de más de 30 réplicas.
En este escenario de caos y fallas de telecomunicaciones, instituciones religiosas y organizaciones misioneras sobre el terreno ya se movilizan para reportar daños y canalizar ayuda humanitaria.
Agustinos Recoletos: desalojos preventivos y daños en templos
Desde la Oficina de Comunicación de la Orden de Agustinos Recoletos se ha confirmado que todos sus religiosos, religiosas y colaboradores en el país se encuentran a salvo. Sin embargo, el impacto material en sus infraestructuras históricas y educativas es considerable en la región capitalina.
Fray Eddy Polo, vicario provincial de Venezuela, detalló que mientras los núcleos de Barquisimeto, Maracaibo y Táchira no registraron novedades graves, la situación en Caracas obliga a actuar con cautela. Por un lado, los frailes de la comunidad de San Judas debieron abandonar preventivamente el edificio debido a un preocupante debilitamiento estructural que requiere revisión técnica. Por otro lado, en la zona de La Pastora, tanto la casa comunitaria como la iglesia presentan daños de gran envergadura, a lo que se suman afectaciones en el Colegio Cristo Rey de Caracas que serán evaluadas a fondo durante la jornada.
«Fue horrible. Salimos corriendo con los bebés, los niños, las hermanas mayores y el Santísimo Sacramento», afirma la hermana Gracelia Molina, de las Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús. Ante la crisis, el Prior General de la Orden, fray Miguel Ángel Hernández, ha lanzado un llamamiento global a la oración: «Que Nuestra Señora de Coromoto proteja a Venezuela y sostenga a todos en estos momentos de incertidumbre».
Misiones Salesianas: despliegue de primera necesidad
Por su parte, los misioneros Salesianos (activos en el país desde 1894) describen un panorama de «muchos edificios derrumbados y un gran caos urbano» marcado por el apagón masivo de telecomunicaciones y energía eléctrica.
Aunque no se reportan pérdidas humanas, el balance de daños materiales en sus centros educativos y de culto es grave. La iglesia y el colegio de Sarria se perfilan como los puntos más afectados de la congregación, mientras que también se registran desperfectos en las obras ubicadas en Altamira, La Dolorita, Mariches y las instalaciones del Liceo San José.
Luis Manuel Moral, director de Misiones Salesianas, confirmó que ya se han activado los fondos de ayuda de primera emergencia para canalizar recursos a los damnificados. Moral recordó que este desastre golpea a una población «que ya estaba sufriendo mucho», haciendo alusión a la crisis social y a las inundaciones que afectaban previamente a la región del Alto Orinoco.
«Un dolor que clama consuelo»
Las reacciones y oraciones no han tardado en llegar tras conocerse la noticia, y personalidades de todo el mundo se han hecho eco y han mandado su apoyo. Por su parte, el secretario de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Francisco César García Magán, ha querido unirse al pueblo venezolano en un mensaje a través de sus redes sociales.
«Las imágenes de la devastación nos sitúan en un dolor que clama consuelo. Pido por el alma de los fallecidos y para que el Señor fortalezca y sujete a sus familiares, a los heridos y damnificados» ha escrito el portavoz de los obispos españoles.
La CEE se une al dolor del pueblo venezolano
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, ha hecho llegar a Mons. Jesús González de Zarate, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, sus condolencias en nombre de todos los obispos españoles.
En la carta, Argüello expresa su «profundo dolor y consternación» y traslada al pueblo venezolano su más sincero testimonio de pesar. «Nos unimos espiritualmente a vuestras oraciones por el eterno descanso de los fallecidos. Imploramos el consuelo divino para sus familias y la pronta recuperación de las centenares de heridos y damnificados que han perdido sus hogares y medios de vida», afirma. Además, ha pedido para que el Señor «fortalezca e ilumine a las autoridades, equipos de emergencia, personal sanitario y voluntarios» que trabajan en el rescate de los desaparecidos.
ACN confirma su apoyo a la Iglesia
La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha hecho un llamamiento urgente a la oración y ha confirmado su apoyo incondicional para socorrer a las miles de personas afectadas. Numerosas iglesias y casas parroquiales con graves daños estructurales ya han abierto sus puertas como refugios temporales para las familias damnificadas.
El arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, informó que entre los templos más golpeados se encuentran la propia catedral capitalina y una decena de parroquias: «Los daños materiales y la destrucción de templos nos duelen, pero se pueden recuperar. Las vidas humanas son lo más importante».
Por su parte, en la diócesis de La Guaira la situación es crítica. Su obispo, monseñor Pablo Modesto González Pérez, confirmó el derrumbe de múltiples paredes en el seminario diocesano y daños estructurales en los bloques de viviendas de Ciudad Chávez, una comunidad de 20.000 habitantes. A pesar de encontrarse temporalmente sin suministro eléctrico y refugiados en un estadio deportivo a la espera de los bomberos, el obispo confirmó que la Iglesia ya ha activado una red de solidaridad inmediata a través de las Cáritas parroquiales.
Marco Mencaglia, director de proyectos de ACN Internacional, ha ratificado que los canales de ayuda de emergencia ya están abiertos para Venezuela. «La prioridad ahora son las personas. La Iglesia está haciendo lo que siempre hace en tiempos de crisis: abrir sus puertas, acompañar a quienes lo han perdido todo y traer esperanza».
El Papa envía 100.000 euros de ayuda
El apoyo internacional también ha llegado desde la Santa Sede. El papa León XIV, a través de la Limosnería Apostólica, ha ordenado el envío de una primera partida de asistencia humanitaria dotada con 100.000 euros para atender las necesidades más inmediatas de la población afectada por los seísmos.
Esta asignación económica se ha coordinado tras los contactos de urgencia mantenidos por el Pontífice con el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo. Desde el Vaticano se ha confirmado que se mantendrá un monitoreo constante sobre la evolución de la catástrofe con el fin de seguir canalizando recursos y ayudas específicas en los próximos días, siguiendo las directrices y prioridades que vaya marcando la Iglesia local en el terreno.
«Unidos por Venezuela»
Regnum Christi ha lanzado la campaña de emergencia global «Unidos por Venezuela» para dar una respuesta coordinada a las necesidades más urgentes de los damnificados. La iniciativa contempla la recaudación de fondos económicos, la habilitación de centros de acopio para alimentos y medicinas, la organización de voluntariado en el terreno y una cadena de oración coordinada con la Iglesia local.
El Colegio Directivo Territorial del Regnum Christi informó que, tras un primer balance, las comunidades de legionarios y consagradas se encuentran a salvo y sus obras de apostolado no registran daños estructurales graves. No obstante, han hecho un llamamiento urgente a la solidaridad familiar y espiritual. La ayuda recaudada se distribuirá mediante redes de confianza como la organización Mano Amiga y contará con el respaldo operativo de sus delegaciones en España, a través de la obra social Altius y su red educativa RC, que canalizarán los recursos de los donantes europeos.
[Noticia en actualización]








