Toda la tradición cristiana ha señalado siempre dos grandes pilares de la vida cristiana: la gracia, que nos permite vivir agradecidos en la gratuidad, y la conciencia humilde de sabernos…
Estimadas y estimados, en el cristianismo, la humildad a menudo se ha entendido mal. Especialmente cuando ser humildes se ha confundido con humillarnos. La humillación no tiene nada que ver…