Por fray Gregorio Cortázar Vinuesa
I. EL CARISMA DE PEDRO SE PERPETÚA
Juan Pablo II, Discurso al encuentro organizado por Taizé 30-12-1980 (sp it po): «No fue a Juan, el gran contemplativo, ni a Pablo, el incomparable teólogo y predicador, a quien Cristo dio la tarea de fortalecer a los otros apóstoles, sus hermanos (cf Lc 22, 31-32), de apacentar a los corderos y a las ovejas (cf Jn 21, 15-17), sino solo a Pedro... El carisma de san Pedro pasó a sus sucesores».
Ángelus papales para la Semana de Unidad y Jornada del Refugiado y Emigrante (20-1-2013)
18-1-2009 (ge hr sp fr en it po); 17-1-2010 (ge hr sp fr en it po); 16-1-2011 (ge hr sp fr en it po)
NVulgata 1 Ps 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/4) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de la Inmaculada y San Juan Berchmans 20-1-1980 (sp it po):
Textos recopilados por Fray Gregorio Cortázar
NVulgata 1 Ps 2 E – BibJer2ed (en) – Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/4) Juan Pablo II, Ángelus 4-12-1994 (sp it): «1. "Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas" (Lc 3, 4). Con estas palabras, hoy, segundo domingo de Adviento, el evangelio nos exhorta a disponer el corazón para acoger al Señor que viene. Y la liturgia de este día nos propone como modelo de esa preparación interior la figura austera de Juan Bautista, que predica en el desierto invitando a la conversión.Textos recopilados por Fray Gregorio Cortázar Vinuesa, OCD
NVulgata 1 Ps 2 E --- BibJer2ed (en) --- Concordia y ©atena Aurea (en)
(1/2) Juan Pablo II, Homilía en la parroquia de San Lucas 4-11-1979 (sp fr it po):
«Hermanas y hermanos queridísimos: "La gracia y la paz con vosotros de parte de Dios, nuestro Padre y del Señor Jesucristo" (Rm 1, 7).
1. Con estas palabras de San Pablo a los romanos, quiero presentaros hoy mi saludo cordial a todos los miembros de la parroquia de San Lucas (...). Esta es una comunidad que quiere vivir intensamente y hacer partícipes a los demás de la propia fe cristiana en una articulada unión fraterna. La fuente de esta unión, comunión y cooperación es el amor que Cristo mismo, nuestro Señor y Maestro, ha injertado en vuestros corazones, como resalta, de modo especial, la liturgia de la Palabra hoy.
