El secretario general de la Conferencia Episcopal España hace balance del Pontificado, que, en su opinión, supuso una novedad
El secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Francisco César García Magán, ha recalcado este mañana, tras conocer el fallecimiento del Papa, que «Francisco se entregó hasta el último momento»
El también obispo auxiliar de Toledo hacía referencia a la actividad del Pontífice durante la Semana Santa, en la que no perdió ocasión para hacerse presente entre los fieles, acudir a una cárcel el Jueves Santo e impartir la bendición Urbi et Orbi y recorrer la plaza de San Pedro en papamóvil.
«Junto a ese dolor, tenemos una fuerte esperanza. Los cristianos sabemos que la muerte no es el final del camino, que la muerte no es el final de la existencia. Confiamos en que el Papa se encuentre en los brazos del Padre eterno, con Jesucristo, buen pastor», ha subrayado en una comparecencia ante los medios de comunicación en la sede de la CEE.
Una novedad
Novedad es la primera palabra que ha pronunciado García Magán al hacer balance del Pontifica. Novedad por su persona, por su procedencia, pero también por los acentos: la Iglesia en salida, la Iglesia pobre y para los pobres, que el núcleo de la acción de la Iglesia es el anuncio del Evangelio.
«Con su documento programático Evangelium Gaudium exhortó a toda la Iglesia a esa evangelización, a salir a las periferias culturales, a las periferias sociales del mundo y también a las periferias de cada persona, de cada uno de nosotros, de los que estamos más o menos dentro y de los que están más alejados para llevarles el anuncio del reino», ha explicado.
También ha destacado su preferencia por los más pobres, marginados y excluidos, «entendiendo la pobreza en un sentido amplio y no solamente material». Ha recordado que tenía previsto venir a Canarias o que uno de los primeros viajes de su pontificado fue Lampedusa.
Otra línea que ha puesto encima de la mesa es la de la misericordia, que, ha agregado, «es aplica la mirada de Dios al tiempo que vivimos. «Y como fruto de esa misericordia, como documento de maduración y conclusión del Pontificado, el Papa abrió su corazón, su espiritualidad profunda en la encíclica Dilexit nos», ha dicho.
La reforma de la comunicación o de la estructura económica de la Santa Sede, «movida por criterios de transparencia, corresponsabilidad, de gestión y racionalización del gasto», también han sido cuestiones que el secretario general de la CEE enfatizó.








