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¡Hijo de David, ten compasión de mí!¡Señor, que vea!

30º Domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

El Señor nos regala hoy una escena ejemplar llena de ternura. Jesús cura a un enfermo y lo libera de una de las grandes esclavitudes del hombre: la ceguera. Querido amigo, estamos ante un encuentro precioso, profundo, lleno de cariño, de amor y que tú y yo tenemos que disfrutar en él y sentirnos como este pobre ciego que se pone delante de Jesús y recobra la vista. Vamos poco a poco a desgranar este encuentro para llenarnos de la ternura de Dios y del cariño de Jesús. Y lo vemos en el texto de Marcos 10,46-52. Lo escuchamos con toda atención:

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