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Javier Restán, presidente de EncuentroMadrid: «Tenemos la pretensión de abrazar todas las cuestiones sociales candentes»

Pistoletazo de salida para una nueva edición de EncuentroMadrid, el evento cultural, iniciativa de un grupo de amigos de Comunión y Liberación, que se celebra en la capital desde hace 23 años. La edición de este año presenta un programa muy completo de mesas redondas, exposiciones, conciertos, teatro… en el que también hay propuesta para los niños y lugar donde tomarse una cerveza con los amigos y comer tranquilamente. Desde este viernes por la tarde y hasta el domingo, desfilarán nombres como sor Lourdes Miguélez, superviviente y testigo del martirio de sus hermanas agustinas en Argelia; el empresario Fernando Abril Martorell; los periodistas Juan Fernández-Miranda y Pablo Blázquez; el dominico Adrien Candiard; el general Carlos Frías o el profesor Fran Güell. La edición cerrará además con un acto en el que intervendrá el patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa. Habrá lugar también para una zarzuela y un monólogo cómico, espectáculos para los que hay que sacar entrada.

Como novedad, además de la tradicional cafetería, se abre un restaurante con servicio en la mesa y menú del día. Y, más importante si cabe, Javier Restán se estrena como nuevo presidente de EncuentroMadrid. En ECCLESIA hemos hablado con él.

—¿Qué nos puedes adelantar del programa de esta edición?
—Nos vamos a encontrar con un programa realmente atractivo y  muy variado. Al final el EncuentroMadrid tiene una pretensión muy grande de abrazar todas las cuestiones verdaderamente candentes, de alcanzar algunos problemas que necesitan de un cierto sosiego, a veces, para ser abordados y sobre todo que deben serlo desde una perspectiva distinta, que es lo que nos caracteriza.

Por supuesto, no podemos llegar a todos los aspectos y a todos los problemas que querríamos tratar, pero el resultado es una pluralidad de temas verdaderamente atractivos. Vamos a hablar desde Latinoamérica, en un momento muy convulso, hasta la conflictividad política y la conflictividad social. Vamos a hablar de democracia, de las amenazas a la democracia. Vamos a ponernos frente a la obra de Gaudí con expertos y además con el trasfondo de una magnífica exposición sobre sobre su obra y específicamente sobre la Sagrada Familia. Vamos a hablar de hiperprotección de los hijos, vamos a hablar de Tierra Santa y de los conflictos en Oriente Medio. Por cierto, vamos a contar con nosotros —en una intervención que ha tenido que ser grabada hace muy pocos días— con el patriarca latino de Jerusalén, monseñor Pizzaballa, para hablar sobre la situación del Medio Oriente y específicamente de Tierra Santa. Una cantidad de temas muy abiertos y que pueden atraer a multitud de personas por una u otra razón.

—Después de más de 20 años, ¿qué novedad sigue aportando en el panorama cultural español?
—Yo creo que no solo no ha perdido actualidad y vigencia e interés, sino que lo está ganando a marchas forzadas. ¿Por qué? Precisamente por su nombre, porque trata de ser un lugar de encuentro, un lugar de diálogo, un lugar de profundización, un lugar en el que no se ponen perímetros al diálogo, donde estamos dispuestos a hablar sobre todos los temas y con todas las posiciones y eso hace que seamos una realidad un poco a contracorriente.

No tenemos la pretensión de afirmar lo nuestro frente a los demás. No tenemos sobre todo la pretensión digamos de poner una raya para diferenciarnos de otros, sino que precisamente queremos encontrarnos sobre la base de lo que confusamente todos buscamos y llevamos en el corazón, y eso es lo que nos ha hecho poner este año como lema de nuestro encuentro “Todos buscan confusamente un bien y luchan por alcanzarlo”. Esto quizás es la verdadera novedad, el poner el dedo en esta llaga positiva.

Nosotros aportamos digamos aquella experiencia que ha nacido en la mayor parte de las personas que organizamos el EncuentroMadrid, de la experiencia cristiana, pero precisamente eso nos lleva a intentar comprender, amar y abrazar todos los intentos en esta dirección que hay. Eso es lo que vamos a intentar este fin de semana y es, creo, profundamente original.

—¿Cómo es posible sacar adelante un evento así?
—Este es un trabajo que llevan adelante personas que libre y voluntariamente trabajan a lo largo de todo el año. Primero, hay un trabajo de fondo de muchas personas que a lo largo de todo el año van identificando cuáles son aquellos aspectos que a la sociedad española más le inquietan, que detectamos desde los distintos ámbitos profesionales sociales en los que nos movemos, que son verdaderamente sangrantes, que están en el debate; y tratamos de identificar personas que nos ayuden a profundizar en estos temas. Eso ya es un trabajo colectivo, de comunión muy profundo y muy serio.

Pero no sería posible siquiera empezar a dar un mínimo paso y no serían posibles estos tres días que tienen una cierta magia, una especie de maravilla que nos acontece a todos, si no fuese por la energía entregada de cientos de personas —este año cerca de 700 personas van a estar implicadas—  para que esto sea posible. La mayoría de esos trabajos no se ven, pero permiten que sea un espacio de alegría, un espacio de apertura, un espacio cuidado en donde todo está pensado para acoger al otro, para escuchar al otro y para reconocernos entre nosotros.

—Ahora que eres el presidente y has entrado en las “tripas” del EncuentroMadrid, ¿qué te has encontrado? ¿qué te ha sorprendido más?
—Sin duda, lo que más me ha sorprendido ha sido ese trabajo silencioso de cientos de personas que verdaderamente se identifican con este gesto. Eso es lo verdaderamente impresionante. No se puede hacer este evento de tres días sin que haya un esfuerzo y una conciencia muy grande en los centenares de personas que están trabajando detrás y que a lo mejor no vamos a conocer de ninguna forma. Algunos ni siquiera pueden participar en los eventos e incluso los espectáculos.

EncuentroMadrid 1

A mí me ha producido una admiración enorme, un agradecimiento muy grande, la percepción de que entre todos tenemos que construirlo y que es un valor muy grande esta energía secreta. En el fondo me hace pensar que la sociedad también es así, nuestra nación, es así, nuestras sociedades son así, están sostenidas por el esfuerzo de muchísima gente que todas las mañanas con un enorme realismo, pero con el realismo de la verdad, con el realismo de la Misericordia que nos decía el Papa León XIV en el Meeting de Rimini. Con ese realismo se levanta por las mañanas y empieza a crear espacios, empieza a dialogar, empieza a buscar el bien y permite que la sociedad avance, permite que las dificultades, los errores, los mil problemas que nos acechan no sean la última palabra y siempre haya un espacio para poder reconstruir.

—En este sentido, ¿qué retos tenéis por delante?
—Bueno, pues ahora el reto es que el EncuentroMadrid salga adelante y que salga con éxito, es decir, que todos los encuentros, todos los espectáculos todas las exposiciones que vamos a poner al servicio del público madrileño salgan lo mejor posible.

Que sea verdaderamente una ocasión para invitar a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo, a todas las personas con las que compartimos desde casa hasta profesión, puedan participar, puedan escuchar y puedan estar con nosotros en un ambiente de fraternidad. Creo que es lo que realmente llama la atención cuando uno viene al EncuentroMadrid, lo que percibe es un ambiente alegre, un ambiente cordial, un ambiente acogedor donde eso no es el fruto de la superficialidad de las personas y de que no se tratan ciertos temas, sino todo lo contrario, es la conciencia que debemos hablar entre nosotros de que debemos buscar juntos. Y eso de una manera muy espontánea: viendo jugar a los niños, viendo cómo nos relacionamos entre nosotros. Viendo cómo se conversa sobre los temas que hemos podido escuchar juntos en una mesa redonda, es una verdadera contribución a la vida social.

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