Con esta solemnidad cerramos el ciclo litúrgico, diciendo que Tú, Jesús, eres nuestro Rey, el Rey del Universo. Y me lo haces notar hoy a través de este texto del Evangelio: te veo a ti en la cruz, te veo cómo se burlan de ti los soldados y te dicen: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Estás en la cruz; reinas desde el perdón, desde el amor; reinas en medio de tantas burlas; reinas en el silencio, en el silencio del perdón, en el silencio de la escucha.
Realmente esta fiesta es grande, maravillosa. Nos hablas de “Reino”. ¿Qué es el Reino? Es estar Tú…, el dominar la humanidad, el universo, mi corazón. Tengo que estar apasionada de este Reino, sirviéndote, queriéndote, con las actitudes que Tú me dices hoy. Desde la cruz eres el Rey del amor, el Rey de la entrega, el Rey de dar todo lo que tenías hasta que no pudiste más: sangre y agua es lo último que salió de tu corazón.







