«No paro de repetirlo a todo el mundo: no os dé vergüenza ser católicos ni compartir vuestra fe»
Jesús Pascual nos recibe en Grupo MAT, el conglomerado de empresas para el que lidera la transformación digital. Aunque no nos atiende para hablar de esta tarea, sino de otra que ocupa una buena parte de su tiempo en los últimos meses: coordinar a los voluntarios del viaje del Papa a Madrid. En realidad, es el responsable de la comunicación interna. El objetivo es que cada voluntario sepa dónde tiene que estar y cuál es su tarea.
—¿Qué hay detrás de Jesús Pascual y de su experiencia de fe?
—Tuve la suerte de estudiar en un colegio católico, en Salesianos-Atocha. Desde pequeño, te ayudan y te acompañan a ser Iglesia, a vivir las celebraciones importantes. De alguna forma, eso va fermentando en tu interior y te das cuenta de lo importante que es ser Iglesia y participar de ella. Estoy casado, tengo dos niños, de 8 y 10 años, y compartimos la fe en familia.
Desde hace tiempo, tengo la suerte de participar en actos como la organización de la Almudena o el Corpus en Madrid, y gracias a eso me apunté como voluntario cuando salió la noticia de que nos visitaba León XIV. Me llamaron y me dijeron: «Jesús, hay que organizar esto, hay que organizar a los voluntarios». ¿Cómo vas a decir que no a colaborar y ayudar?
—¿Quiénes son los voluntarios?
—Es sorprendente. No existe un retrato robot ni un prototipo de voluntario. Estamos hablando de casi 20.000 personas inscritas, desde jóvenes de 16 años, que tienen que estar tutelados por sus padres, hasta gente de 90 años. Nos hemos llevado una grandísima sorpresa.
—¿Hay algún caso que le haya llamado la atención?
—No voy a dar nombres, pero entre los voluntarios hay cantantes, artistas y futbolistas. Cuando haces la revisión de esos datos —no por curiosidad, sino por verificar que el registro sea correcto—, ves caras que no sabes si te suenan de la televisión o de haber ido a clase con ellos.
—¿Dónde estaba la última vez que vino un Papa a España, hace 15 años?
—Estaba muy inmerso en el trabajo, en un proyecto fuera de Madrid. En aquel momento no pude estar ni participar, y creo que por eso el Señor ahora ha echado el guante y ha dicho: «No solo vas a estar, sino que además me vas a ayudar».
—¿Cuál es su impresión sobre León XIV y su primer año como Papa?
—La realidad es que cuando salió al balcón de San Pedro fue un momento de esperanza. Estábamos tristes por la pérdida de Francisco. Cuando vimos la cara de León XIV fue una renovación, una forma de decir: «Aquí estamos de nuevo, hemos pasado ya estos días de luto». Es un Papa que considero enérgico. Y humano: le hemos visto matar un bicho que se le subía por encima en África. Creo que sabe llegar muy bien, porque ha sido misionero. La figura que guía a la Iglesia es Iglesia: ha sido misionero, ayudante, ha estado con los jóvenes, con la gente necesitada y con los mayores. Lo vivo con esa imagen de referente. Ahora que hablamos tanto de quién es nuestro referente o quién es nuestro guía, lo veo como una persona a la que escuchar. Es una figura que nos va a ayudar a sobrellevar los momentos convulsos que vive este planeta.
—¿Es la visita y su implicación en ella una oportunidad para dar testimonio de fe en el trabajo, en la vida social…?
—Yo no paro de repetirlo a todo el mundo: no os dé vergüenza ser cristianos, no os dé vergüenza ser católicos ni compartir vuestra fe. Somos la sal de la tierra y tenemos que estar ahí.








