“¿No hará Dios justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar”. (Lc 18,7-8)
- En la Biblia, el huérfano y la viuda resumen la situación de los más olvidados y marginados. ¿Quiénes podrían compararse con ellos en esta sociedad?
- El evangelio evoca la figura de un juez que no atiende a una pobre viuda. ¿Refleja la parábola alguna situación que conocemos?
- ¿La imagen del juez injusto puede reflejar hoy día a algunas estructuras de nuestra sociedad, nacional o internacional?
- ¿Y nosotros hemos prestado atención a algún necesitado solamente para refugiarnos en nuestra tranquilidad personal?
- Al tiempo que denuncia la injusticia humana, la parábola evangélica manifiesta la justicia divina. ¿Esa alusión significa algo para el momento en que vivimos?
- ¿Qué situaciones, prejuicios o tentaciones pueden hacer que nuestra oración sea menos insistente que la de la viuda de la parábola?
- ¿Y yo por qué suelo disculpar mi tibieza, afirmando ligeramente que no tengo tiempo para la oración?







