El pasado miércoles 12 de febrero, en el salón de actos del CaixaForum de Madrid, la Conferencia Episcopal celebró los 60 años de la Gravissimum educationis, la declaración del Concilio Vaticano II sobre la educación católica.
Antonio Roura, director del secretariado de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura de la Conferencia Episcopal Española, aseguró en su intervención que este aniversario es de los que nos hacen mirar hacia delante, y no hacia atrás. Para Roura, la celebración de estos 60 años «no es posar la mirada en un texto que envejece sino en uno que sigue creciendo». Quiso recordar, además, que la tradición debe siempre circular y mantenerse activa y en movimiento para que no acabe convertida en un museo sin vida.
Durante su ponencia, Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo y presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, reivindicó la labor evangelizadora que tiene la Iglesia a través de la educación y la vigencia que tiene aún, por tanto, la declaración Gravissimum educationis. Quiso recordar los principios que la declaración subrayaba como fundamentales en la educación: el derecho a la educación, incluyendo la religiosa, el papel del sujeto como coprotagonista, y la formación integral de la persona.
Defendió el pacto educativo global, que el papa Francisco promovió, así como el derecho que deben tener las familias a educar a sus hijos dentro de sus convicciones, morales o religiosas, en el espacio público. Según su juicio, la propuesta sigue estando vigente y sus contenidos son más actuales que nunca. Ha llamado, aún así, a la acción, asegurando que «no basta con quejarse», sino que hay que proponer nuevas vías.
Carrasco Rouco cuestionó algunos de los puntos de la LOMLOE (Ley Orgánica de Modificación de la LOE), y señaló la necesidad de un diálogo real entre los diferentes agentes educativos. En ese sentido, denunció la utilización política que se hace de la educación y la dimensión utilitarista del saber a la que nos hemos acostumbrado.
Tras la ponencia de Alfonso Carrasco Rouco, tuvo lugar una mesa redonda con Pilar Ponce, presidenta del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, y Pedro Huerta secretario general de Escuelas Católicas, moderada por Carlos Esteban, secretario general del Consejo General de la Iglesia en la Educación.
Pilar Ponce recordó que la educación es tarea de todos, haciendo uso del lema del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid. Hizo hincapié también en la necesidad que tienen los jóvenes y los niños de un acompañamiento real y comprometido durante su educación, siendo muchas veces la escuela su lugar de referencia.
Por su parte, Pedro Huerta destacó la importancia de entender que la educación de una persona tiene que ser integral, de manera que no solo adquiera conocimientos sino que se forme en todos los aspectos de su vida. Además, señaló el papel que ha tenido el papa León XIV al traer de vuelta el acto educativo global que impulsó el Papa Francisco. «Formamos conciencias libres, no vacías», defendió, y llamó a todos los colegios católicos a fortalecer el compromiso y salir del ecosistema propio.








