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La fe y el Año Internacional de la Cristalografía 2014

La fe y el Año Internacional de la Cristalografía 2014, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Una vez más y sin comerlo ni beberlo encuentro una ocasión para poner de manifiesto la compatibilidad entre ciencia y religión, razón y fe. Pero no con teorías, sino con hechos concretos. Me refiero a que acabamos de comenzar el Año Internacional de la Cristalografía 2014.

Se pretende además conmemorar los cien años de la puesta en marcha de la técnica de difracción por rayos X, que tantísimo ha hecho avanzar la cristalografía en particular, pero las ciencias en general, así como los cuatrocientos años de la publicación de la obra Strena seu de nive sexangula (“Un regalo de Año Nuevo de nieve hexagonal”), obra clave de los inicios de la cristalografía, escrita por Johannes Kepler (1571-1630)…hombre de profundas convicciones religiosas. Muy guapo no era, pero listo, un rato.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaraba “Destacando que la educación en materia de cristalografía y su aplicación son fundamentales para hacer frente a desafíos como las enfermedades y los problemas ambientales, ya que determinan las estructuras proteicas y de moléculas pequeñas utilizadas en el diseño de medicamentos esenciales para la medicina y la salud pública, así como las soluciones para la contaminación de las plantas y del suelo” (Resolución 66/284, 3-7-2012).

Johannes Kepler nació en una familia muy religiosa. De hecho estudió teología en los seminarios protestantes de Adelberg y Maulbronn, disciplina que abandonó por la astronomía, pero nunca perdió su fe. Dejó escritas cosas tales como “Nada en este mundo fue creado por Dios sin un plan”,  “Desde que los astrónomos son sacerdotes del Dios Altísimo en lo que respecta al libro de la naturaleza, nos corresponde ser más cuidadosos, no es por la gloria de nuestra mente, sino más bien, por encima de todo, por la gloria de Dios” o la no menos impresionante frase “Sólo los méritos de nuestro Salvador Jesucristo. Es en Él, como lo atestiguan con firmeza, que descansa todo mi refugio, toda mi consolación, toda mi esperanza”.

Con el paso de los años comentaba en sus escritos que dejar la teología por la astronomía le costó:  “ Por mucho tiempo no tuve descanso, pero ahora veo cómo es Dios, por mis esfuerzos, también glorificado en la astronomía”. Fue un acérrimo defensor del heliocentrismo de Nicolás Copérnico, sacerdote católico polaco. Kepler enunció las leyes que llevan su nombre, las Leyes de Kepler, además de ser, como hemos comentado más arriba, un hito en la historia de la cristalografía. Benedicto XVI lo cita en su obra “La infancia de Jesús” – al explicar que los Reyes Magos eran científicos creyentes de la época- ya que Kepler calculó que la estrella que siguieron fue una conjunción de Júpiter, Saturno y Marte.

Murió diciendo “Únicamente por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador.”

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