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La Fundación Pangea denuncia el «estancamiento total» en Afganistán

Simona Lanzoni, vicepresidenta de la ONG, asegura que la población afgana «tiene cada día más dificultades» debido «principalmente a que el gobierno de facto de los talibanes bloquea cualquier operación que vaya más allá de la asistencia humanitaria básica»

Tres años después de la vuelta de los talibanes al poder, la población afgana sufre como no lo hacía desde hace mucho. La opresión alcanza cotas insoportables y las condiciones materiales empeoran por momentos: Afganistán se encuentra, por ejemplo, entre los países con población en mayor riesgo de morir de hambre. Unos pocos valientes intentan llevar algo de esperanza. Es el caso de la Fundación Pangea.

«Nuestra tarea es crear posibilidades donde no se ven, es el camino hacia la paz», dice Simona Lanzoni, vicepresidenta de la ONG, en una entrevista de Emilio Sortino para Vatican News. «En Afganistán se vive una situación de estancamiento total, la población tiene cada día más dificultades, y esto se debe principalmente a que el gobierno de facto de los talibanes bloquea cualquier operación que vaya más allá de la asistencia humanitaria básica».

Las mujeres son las principales víctimas. Desde su llegada al poder, continúa Lanzoni, «el gobierno de facto ha creado un sinfín de prohibiciones para regular la vida pública, casi todas las cuales afectan exclusivamente a las mujeres. Hoy, una mujer no puede caminar sola por la calle, no puede trabajar salvo en casos limitados y no puede recibir educación después de los 11 años». 

Fundación Pangea ha ayudado a la activista Metra Meheran, una de las portavoces del movimiento feminista afgano, a proseguir su lucha para que se reconozca el apartheid de género como un crimen contra la humanidad, al mismo nivel que el apartheid étnico de Sudáfrica.

Silencio de la comunidad internacional

Lanzoni critica el silencio de la comunidad internacional: «Desde la rendición de 2021, apenas se ha oído hablar del país. Desgraciadamente sabemos que las guerras más recientes aplastan a las anteriores. Hoy todas las miradas están puestas en la situación palestino-israelí y en la guerra ruso-ucraniana, pero eso es solo una parte de lo que está ocurriendo». 

En ese contexto, el régimen talibán «ha levantado un muro de goma, fingiendo negociar con la comunidad internacional y posponiendo las decisiones para resolver la situación humanitaria y aflojar su control sobre las mujeres. Hasta la fecha, nada de lo que se ha pedido ha recibido una respuesta positiva y, desgraciadamente, la situación está desmoralizando y desanimando a muchos, hasta el punto de plantearse incluso reconocer al régimen talibán para buscar el diálogo. Esto nos alarma, supondría un giro de 180 grados en lo que a derechos humanos se refiere». 

Pese a todo, Pangea sigue adelante. Lleva desde 2003 trabajando en Afganistán. «Con los métodos adecuados podemos hacer posible lo que a todos nos parecía imposible. Es la única manera de traer la paz, una palabra que parece pasada de moda, pero que sigue siendo la única que da esperanza para el futuro», concluye Lanzoni.

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