El movimiento pide a empresarios y administraciones salarios suficientes, más vivienda pública y regulación de los alquileres, y llama a superar la polarización también dentro de la Iglesia
La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) apoya la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre y la presenta como una acción solidaria para reclamar salarios dignos, el acceso efectivo a la vivienda y medidas frente al encarecimiento de la vida. Así lo recoge una declaración de su Comisión Permanente, fechada el 3 de noviembre y difundida este miércoles, en la que el movimiento explica que llega a esa postura tras un discernimiento comunitario y apoyándose en la Doctrina Social de la Iglesia.
El apoyo, precisa el texto, se traducirá en acompañar a los trabajadores, favorecer la información y el discernimiento en sus equipos y colaborar con las iniciativas que defienden estos derechos. Al mismo tiempo, la HOAC deja claro que respeta las decisiones personales que se adopten «desde una conciencia formada y responsable».
Precariedad, alquileres y carestía
La declaración parte de situaciones que el movimiento dice conocer y acompañar de cerca, como la de quienes tienen empleo y aun así no pueden sostener un hogar, destinan buena parte del sueldo al alquiler o retrasan su emancipación y sus proyectos familiares por falta de medios. Menciona también a familias hacinadas en infraviviendas, a personas que viven en la calle y a quienes llegan a asearse en una fuente pública para poder ir a trabajar.
Según la HOAC, la precariedad laboral, los salarios insuficientes y el precio de la vivienda se refuerzan entre sí y golpean con más dureza a los jóvenes, a los hogares con menos ingresos, a las mujeres que sacan adelante solas a sus familias y a los migrantes. El texto atribuye a la especulación inmobiliaria que las subidas salariales queden absorbidas por el coste de la vivienda, y señala que la injusticia en el reparto de la riqueza se hace más visible allí donde crecen los márgenes empresariales mientras las familias recortan gastos básicos. Para describir esa desigualdad recurre a la exhortación Dilexi te de León XIV, que la califica de objetiva y alarmante.
Doctrina Social de la Iglesia
El movimiento recuerda que el derecho a la vivienda está recogido en el artículo 47 de la Constitución y que la Doctrina Social de la Iglesia lo sitúa entre los bienes necesarios para una vida digna, como ya hacía la encíclica Pacem in terris. En virtud del destino universal de los bienes, la propiedad privada tiene una función social, de modo que, según la declaración, la rentabilidad económica no puede anteponerse al derecho a un hogar. Del mismo modo, el salario debe cubrir las necesidades materiales, sociales, culturales y espirituales del trabajador y su familia, por lo que la HOAC defiende que salarios, precios y vivienda se aborden de forma conjunta. El texto evoca además la expresión de Francisco en Fratelli tutti, según la cual «es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos».
En cuanto a la huelga, la declaración recuerda que el Compendio de la Doctrina Social la considera legítima cuando es un recurso necesario para obtener un beneficio proporcionado, una vez agotados otros medios, y siempre que se ejerza de forma pacífica y orientada al bien común.
La HOAC admite que puede haber elementos que generen dudas sobre la conveniencia de la huelga, pero afirma que, ante la situación que observa a su alrededor, opta por el principio que Francisco formuló en Evangelii gaudium cuando dijo preferir «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades». Reconoce también que los cristianos pueden tomar opciones distintas ante los problemas sociales y políticos, siempre que sean coherentes con el Evangelio.
Peticiones a empresarios y administraciones
El texto pide a las organizaciones empresariales que negocien salarios suficientes y condiciones compatibles con los cuidados, y que los mayores márgenes sirvan para mejorar los sueldos y contener los precios. A las administraciones públicas les reclama ampliar el parque público de vivienda, regular los alquileres, frenar la especulación, proteger a quienes corren el riesgo de perder su casa y garantizar el acceso a los bienes esenciales. La declaración incluye también un llamamiento a superar la polarización que, a su juicio, se ha normalizado en el Parlamento, en las organizaciones sociales, en la sociedad y a veces en la propia Iglesia, a la que invita a asumir su papel de «profecía social», en palabras del Documento final del Sínodo.
Más allá del 11 de noviembre, la HOAC anima a las comunidades cristianas a revisar sus propias prácticas en el uso de los bienes y de la propiedad. La declaración se enmarca en la campaña «Cuidar el trabajo, cuidar la vida» y llega en el año en que el movimiento, fundado en 1946, cumple 80 años.





