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La Iglesia de Madrid apuesta por la cultura con la nueva biblioteca de San Dámaso

Con este proyecto demuestra que la institución tiene una voz en el mundo actual porque «nada de lo humano es ajeno a la Iglesia» en palabras del cardenal Cobo

La Universidad Eclesiástica de San Dámaso (UESD) ha presentado su proyecto para una nueva biblioteca, con un diálogo sobre fe, historia y conocimiento, entre Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española (RAE) y Nicolás Álvarez de las Asturias, rector de la institución. La biblioteca estará ubicada en la cripta de la Basílica de San Francisco el Grande, un gesto cargado de significado, tal y como afirmó el rector de la UESD: «es un sitio para rezar, salir de uno mismo y de hacer silencio». Para él, esa ubicación simboliza que «nuestros cimientos están en la cultura heredada, son las raíces de la presencia del cristianismo en nuestra sociedad». Albergará más de 350.000 volúmenes, entre los que se incluyen 11 incunables, y 1.375 títulos de revistas; y contará con 47 puestos de trabajo para investigadores y otros 84 para estudiantes.

En el coloquio, Santiago Muñoz Machado abordó la relación histórica de la Iglesia con el saber. Recordó el compromiso del cardenal Cisneros, quien al fundar la Universidad de Alcalá, compró «todos los libros que encontraba». Respecto a la evolución natural de la lengua, Muñoz señaló la imprescindible aportación del clero, que tiene la responsabilidad de transmitir bien sus mensajes, y para ello formarse en oratoria y humanidades.

La defensa de las humanidades fue unánime por parte de los ponentes frente a la crisis de sentido. Álvarez de las Asturias aseguró que son una necesidad vital porque el conocimiento «nos permite ampliar el campo al que queremos dirigir la razón» y nos ayuda a reflexionar «sobre el sentido, los límites, el bien y el mal». Por su parte, Santiago Muñoz conectó esta necesidad con la era tecnológica, recordando que las humanidades no son prescindibles, ya que «se rifan los lingüistas las empresas tecnológicas» porque quieren integrarlas en la Inteligencia Artificial.

El rector también advirtió sobre la «idolatría de la juventud», indicando que en lugar de buscar conquistar a los jóvenes, hay que proponerles algo que les «obligue a salir de sí mismos», como «la provocación de una buena novela» o una «buena propuesta espiritual».

El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, clausuró el acto reafirmando que la misión de la Iglesia no se doblega ante la economía ni la polarización. «Queremos ser fieles al Evangelio, y eso nos mueve». En este sentido, recordó que la Iglesia no cerrará los colegios más vulnerables y deficitarios: «No vamos a cerrar [estos colegios] nunca porque nosotros seguimos apostando por la educación allí donde están los más vulnerables». Una muestra más de que «la Iglesia de Madrid está presente en todos los ámbitos de nuestra ciudad, especialmente donde se necesita más luz». Por eso pidió «apostar por aquellos que miran alto» porque necesitamos «gente que sueñe».

Cobo resumió el espíritu del proyecto citando a Publio Terencio Africano: «Nada humano me es ajeno. Nada humano es ajeno a nuestra Iglesia». El cardenal concluyó con un mensaje de esperanza y una llamada a la colaboración: «Vivimos en tiempos de grandes desafíos… Permítidme: no me lo creo [que el mundo vaya a acabarse]. ¿Por qué? Porque Dios está en nuestro mundo. Y porque tenemos remedio. Nuestra cultura tiene remedio. Nuestra sociedad tiene remedio. Y lo vamos a encontrar». Finalmente, invitó a todos a «ser parte de esta obra» y a «remar juntos» como «peregrinos de esperanza».

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