Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Apple sorprende con un anuncio navideño que presenta la belleza de la familia

Para María Calvo Charro, experta en paternidad, «el anuncio es precioso, reconoce la presencia paterna y pone de manifiesto que nos estamos dando cuenta de todas las mentiras que nos han contado sobre la libertad y la búsqueda de la felicidad»

Se atisba un cambio de tendencia. Que en un mundo marcadamente individualizado y donde se exalta la autonomía personal, el anuncio a favor de la paternidad de Apple de cara a la campaña de Navidad parece decirnos algo. No hablamos de una empresa cualquiera, sino de una corporación todopoderosa —con todo lo que ello conlleva para intuir y olfatear tendencias— que se ha destacado en la vanguardia de Silicon Valley. Y no hablamos de un momento cualquiera para lanzar un anuncio más, sino del período que va desde el Black Friday hasta los Reyes Magos.

El anuncio de Apple presenta a una familia que se hace regalos para celebrar la Navidad, que presente las limitaciones de un padre —con pérdida auditiva— y el amor por su hija a lo largo de los años. «Me encanta el anuncio», señala a ECCLESIA María Calvo Charro, jurista, docente y escritora experta en temas de género y paternidad. «Lo que más me llama la atención, evidentemente, es la presencia paterna. El siglo XX fue realmente el de la desaparición del padre. Es cierto que el XXI está siendo el siglo de la desaparición de la madre, pero que vuelva a valorizarse la figura paterna me parece absolutamente esencial y magnífico. Realmente, lo que vemos en este anuncio es el padre junto a la madre, esa alteridad sexual que genera el matrimonio y la familia. Es una vuelta a lo que exige el corazón y el alma del ser humano en lo más profundo, que es, como decía el poeta Goethe, “raíces y alas”».

Parte importante de las redes sociales también han reaccionado con entusiasmo a una propuesta que, como suelen hacer las grandes empresas, recoge una demanda creciente por parte del consumidor, hablando de «contrarrevolución profamilia». «Estamos volviendo —prosigue Calvo Charro— a esas raíces porque nos estamos dando cuenta de que las necesitamos. Una familia es algo, evidentemente, imperfecto, donde hay conflictos, pero al fin y al cabo es el lugar donde nuestros hijos adquieren una identidad estabilizante, un sentido de pertenencia y arraigo. Esas son las raíces que luego nos van a servir para poder volar, precisamente, para ganar esa autonomía y esa confianza en uno mismo para desarrollar una vida propia, independiente, en libertad. De manera que, en mi opinión, hay un cierto movimiento de vuelta al origen, a lo que es válido».

En opinión de Calvo Charro, lo que ha pasado es que «nos hemos dado cuenta de que esa teoría de que los vínculos con otras personas nos quitan la libertad es falsa». «Nos hemos dado cuenta de que la falta de vínculos, especialmente el materno y paterno filial y el vínculo matrimonial no nos esclavizan, no nos oprimen, como nos habían hecho pensar. Nos han engañado y creo que nos estamos dando cuenta. Esos vínculos nos liberan, sobre todo. A los hijos les libera del caos y de la angustia de esta sociedad líquida. Los límites, la autoridad del padre y de la madre, el enseñar a gestionar la frustración les da autonomía e independencia. Porque no saber lo que está bien y lo que está mal es un caos», agrega.

«Y a nosotros, esos vínculos nos liberan de nuestra autorreferencialidad, que es muy destructiva. Al final, la falta de vínculos es una forma inédita de esclavitud, porque es la esclavitud de mi yo autorreferenciado, las cadenas de mis pasiones, de mis impulsos, de mis deseos, que son muy autodestructivos», sentencia.

«Por desgracia, todavía existe una generación que centra la felicidad en mi tiempo, mi libertad… y todo en soledad. Nos estamos por fin dando cuenta de que esa soledad genera un vacío interior, de que la plenitud en soledad es imposible y de que tenemos una necesidad, un hambre, una sed de raíces… Esto es muy importante», prosigue.

Por ello, subraya que el anuncio le parece precioso, en la medida en que muestra «la belleza de la familia dentro de su imperfección. «Y esas pequeñas cosas que son las que dan la felicidad, porque también hemos tenido un concepto de felicidad equivocado. Nos han vendido que la felicidad es bienestar, que la libertad es dar rienda suelta los impulsos y, sin embargo, nos estamos dando cuenta de que en nuestra sociedad la causa de mortandad número uno es el suicidio», constata.

«Esos vínculos, esas raíces, ese arraigo… son lo que nos da una base sólida, porque, al final, la familia es el lugar al que se vuelve siempre. Es el único sitio donde nos van a querer cuando menos lo merecemos, porque es cuando más lo necesitamos. Y es el único lugar donde nos van a aceptar, no solo con nuestras virtudes, sino también con todas nuestras carencias, debilidades e imperfecciones. Entonces, es un amor muy transgresor, porque es saber que me aman con todas mis miserias. Eso es algo maravilloso que no se encuentra fuera. Solamente en la familia ese milagro es posible», concluye.

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now