La Conferencia Episcopal Española publica una nota en la que denuncia que «la sociedad no puede cerrar los ojos ante la pérdidas de vidas en el trabajo»
El Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal Española ha querido alzar su voz con contundencia tras el fatal accidente acaecido ayer lunes en la mina de Cerredo, en la localidad asturiana de Degaña, donde cinco trabajadores perdieron la vida y otros cuatro resultaron gravemente heridos.
A través de un comunicado hecho público en el día de hoy, la Pastoral del Trabajo expresa su profundo «dolor y solidaridad» con las familias de las víctimas, así como con sus compañeros y amigos. Desde su labor y compromiso de años con la dignificación laboral, los obispos manifiestan su «cercanía» con todos los trabajadores y recuerdan que el «cuidado de la salud y la vida» son «muy importantes» y deben regir las relaciones laborales.
De esta manera, el texto hace un llamamiento urgente a toda la sociedad para «promover la defensa de la vida en el trabajo», ya que, subraya, «estas muertes se convierten en un clamor que sube hasta el Cielo», y ante el que la sociedad no puede permanecer indiferente.
El trágico suceso en la mina de Cerredo, provocado por una explosión en una de las galerías a primera hora del lunes, actúa como un crudo recordatorio de la peligrosidad inherente a ciertos sectores laborales y de la urgente necesidad de redoblar los esfuerzos en la prevención de riesgos y la protección de la vida de los trabajadores, tal y como recogen los obispos en su declaración.
La Pastoral del Trabajo advierte también de que los accidentes mortales en el ámbito laboral son tan solo «la punta del iceberg de una organización del trabajo que deteriora la salud de las personas trabajadoras día a día». Para dar muestra de la magnitud del problema, la nota cita estadísticas del ministerio de Trabajo y Economía Social que revelan que en 2024 fallecieron 796 personas en accidentes laborales, registrándose además 628.300 accidentes con bajas laborales.
Como parte de su misión eclesial, el departamento realiza un llamamiento concreto a la acción para denunciar la pérdida de salud y de vidas, crear conciencia de estos peligros tanto en la sociedad como en las comunidades eclesiales, acompañar a las víctimas en su sufrimiento y apoyar activamente sus legítimas demandas.
Finalmente, la Conferencia Episcopal Española se une con firmeza a la petición del Papa Francisco y de innumerables trabajadores que claman unánimemente: «¡No más muertes en el Trabajo! y esforcémonos en lograrlo».








